A 25 años del desembarco: por qué "Hermanos de sangre" sigue siendo la serie de guerra que ninguna otra pudo destronar
La miniserie que HBO y Spielberg estrenaron en septiembre de 2001, dos días antes del 11-S, marcó un estándar que el género bélico televisivo no volvió a igualar. Un repaso por la apuesta coral, los testimonios de los veteranos y el desembarco que cambió la pantalla chica.

El tipo se queda parado en el fuselaje del avión, la puerta abierta, el viento zumbando, y abajo no se ve nada: solo oscuridad y el rugido de los motores. Entonces salta. La cámara lo sigue desde atrás y durante un instante eterno no hay música, ni voz en off, ni nada: solo el silbido del aire y un corazón que se acelera en el sillón del living. Esa es la primera escena memorable de "Hermanos de sangre", la que a uno se le graba en la memoria cada vez que alguien menciona series de guerra, y la que sigue funcionando veinticinco años después de su estreno.
HBO la emitió por primera vez el 9 de septiembre de 2001. Dos días después, las torres gemelas se cayeron y la campaña publicitaria se suspendió. La cadena igualmente completó los diez episodios y diez millones de televidentes la acompañaron hasta el final. Algo de ese contexto –una guerra que se miraba desde la ficción justo cuando la realidad pegaba un golpe sin aviso– le dio a la serie un peso inesperado, como si la pantalla chica estuviera preparándonos, sin saberlo, para un mundo que ya no iba a ser el mismo.
Una producción que rompió el molde (y el presupuesto)
Lo que Spielberg y Tom Hanks pusieron en pie no tenía antecedentes en la televisión de la época. El presupuesto: 125 millones de dólares, una cifra inédita para una serie, que se notaba en cada plano: secuencias de combate filmadas con criterio de cine, diseño de producción minucioso y una dirección que repartieron entre varios realizadores (entre ellos Phil Alden Robinson y David Nutter). Pero el dinero solo no explica nada. Lo que verdaderamente rompió el molde fue la decisión de darles cámara a los veteranos reales de la Easy Company, el 506.º Regimiento de Infantería de Paracaidistas, para que presentaran en primera persona cada uno de los capítulos. Esa capa de testimonio no es decorativa: es lo que convierte a la serie en un documento humano y no en un muestrario de explosiones.
Los que después fueron famosos (y el que ya lo era)
Acá viene lo jugoso para el que mira la serie hoy y se cruza con un reconocimiento cada cinco minutos. Damian Lewis, todavía sin el peso de "Homeland", se puso al hombro al líder Dick Winters. Lo secundaron Ron Livingston, Donnie Wahlberg, Kirk Acevedo y Michael Cudlitz, por entonces caras poco conocidas. Y en papeles secundarios, en los albores de sus carreras, aparecieron Michael Fassbender, James McAvoy, Simon Pegg y Tom Hardy, que por aquel entonces eran, como decía mi abuela en su ucraniano natal, "recién llegados de la aldea". El más famoso del elenco en ese momento era David Schwimmer, el Ross de "Friends", que se lupeó en pantalla para encarnar al oficial Herbert Sobel, un personaje tan discutido como querible en el universo de la serie. Verlo a Schwimmer gritándole a los pibes en el campamento tiene, todavía hoy, una pequeña dosis de placer culpable.
“La violencia nunca es gratuita ni el centro de atención; la escala cinematográfica del despliegue bélico se nota en cada secuencia de combate.”
Por qué no hay rival que se le acerque
HBO y el mismo equipo de producción volvieron a la carga en 2010 con "The Pacific", también ambientada en la Segunda Guerra, también con presupuesto generoso y productores de pedigree. Pero algo le faltó. Los críticos y el público coinciden en que "The Pacific" concentró la mirada en dos o tres personajes y perdió el efecto coral que acá funciona como una orquesta: cada instrumento suena, ninguno tapa al otro. Esa decisión, menor pero decisive, es una de las razones por las que "Hermanos de sangre" no tiene rival: cuando ponés el episodio uno y escuchás a un veterano real arrancar con "mi nombre es Buck Compton y entré en la Easy Company en...", la pantalla se transforma en otra cosa. Deja de ser televisión y pasa a ser memoria.
Qué ver este finde si te copa el género
Si este finde te dan ganas de volver a entrar en el fuselaje del avión y saltar otra vez con la Easy Company, la serie sigue disponible en las plataformas habituales. Y si ya la viste mil veces y querés algo emparentado pero distinto, dos sugerencias para maratonear: arranquiá por "The Pacific" (2010), la producción hermana que cuenta la campaña en el teatro del Pacífico desde el lado estadounidense, y seguí por "Generation Kill" (2008), también de HBO, que sigue a un batallón de marines en la invasión de Irak de 2003, con el mismo tono de realismo conversado y mirada coral. No te van a reemplazar a Winters y compañía, pero te van a dejar bien servido el ojo y el alma. Y ahora, con permiso, me voy a ver si encuentro el ukrainio justo para cantarle algo a la abuela.
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