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A cien kilómetros de Buenos Aires, Azcuénaga consolida una red de diez restaurantes y suma opciones para dormir entre casonas centenarias

El pueblo de 350 habitantes, en el norte bonaerense, articula una escapada de fin de semana con parrilla, pastas, cocina francesa, una panadería con horno a leña y una capilla de 1907. La reserva, clave para los domingos, se vuelve el paso previo a cualquier recorrido por sus caminos rurales.

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Kevin RuppelAmbiente y río Bermejo · 19 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

A 100 kilómetros al noroeste de la ciudad de Buenos Aires, Azcuénaga reúne una red de diez restaurantes que funcionan, en su mayoría, los fines de semana y que requieren reserva previa, sobre todo los domingos. Con 350 habitantes, el pueblo combina la oferta gastronómica con construcciones centenarias y caminos rurales que se vuelven el escenario de una escapada corta desde la capital argentina, según reconstruyó este medio a partir de consultas a vecinos y responsables de los locales.

¿Qué se puede comer y dónde conviene reservar?

La primera decisión práctica para organizar una visita pasa por la reserva. Durante la semana, la opción abierta sin turno es el buffet del Club Recreativo Apolo, a cargo de Marcelo Santander y Marcela Ronco, donde se sirven ravioles caseros y milanesas. El resto del circuito gastronómico se concentra en el fin de semana, con propuestas que van de la parrilla y las picadas a las pastas y la cocina francesa.

  • Almacén C&T: carnes y picadas en la antigua Casa Terren, abierta en 1912 y recuperada por la familia Coarasa.
  • La Porteña: pastas y osobuco con risotto de calabaza.
  • Lo de Grace: parrilla y pasta libre en una edificación rodeada de campo.
  • Cucina de Santo: pastas y mariscos.
  • Le Four: propuesta francesa de la cocinera Vanesa Plaza, con platos como cordero con ciruelas.
  • La Posta y Silvestre: otras dos paradas del circuito local.

¿Dónde dormir en un pueblo de 350 habitantes?

La oferta de alojamiento creció en los últimos años y permite combinar la comida con una noche en el lugar. La Piamonte incorporó habitaciones en el edificio que ocupaba la Fonda de Sforzini de 1903, frente a la antigua estación ferroviaria. La Magnolia funciona en una casona rural, Rancho Aparte ofrece cabañas con pileta y El Nido suma otra alternativa dentro del pueblo. Algo más alejados se encuentran Los Vagones de Areco, una opción distinta para quien busca pernoctar en las afueras.

¿Qué se puede recorrer a pie y qué ofrece el entorno rural?

El recorrido a pie permite conocer las construcciones antiguas y, después de unas pocas manzanas, llegar al campo. Por los caminos rurales circulan bicicletas y motos, aunque las condiciones varían con el clima y pueden presentar barro o terreno seco. En los alrededores se observan liebres, vizcachas y lechuzas, una fauna típica de la zona. La caminata se completa con dos paradas con peso histórico: La Moderna, panadería fundada en 1917 donde Laura González y sus hijas elaboran galleta de campo en un horno a leña, y la capilla Nuestra Señora del Rosario, inaugurada en 1907, que Ramona Lescano abre los fines de semana.

La combinación de almuerzo, caminata y alojamiento permite organizar una visita por el día o quedarse a dormir, en un circuito que combina patrimonio edilicio, gastronomía de autor y caminos rurales a escasa distancia de la capital bonaerense.

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Kevin RuppelAmbiente y río Bermejo

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