Aerolíneas Argentinas traslada a sus tarifas el salto del combustible y cierra un semestre con números rojos
La suba del jet fuel cercana al 90% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente empujó a la compañía a aplicar un recargo extraordinario desde marzo. El sobrecosto semestral superó los 100 millones de dólares y la empresa estima un impacto anual de 150 millones.

El precio del combustible aeronáutico se disparó cerca de un 90% desde que estalló el conflicto en Medio Oriente y alcanzó su nivel más alto en más de una década, con la única excepción de un breve pico registrado en 2022 durante la guerra en Ucrania, según informó Aerolíneas Argentinas. Para hacer frente a ese encarecimiento, la compañía incorporó desde comienzos de marzo un recargo extraordinario en sus pasajes, una decisión que también adoptaron otras aerolíneas que operan en el mercado local frente a la misma presión de costos.
Vamos a los números. El sobrecosto generado por el combustible superó los 100 millones de dólares en los primeros seis meses del año, mientras que las proyecciones internas de la empresa ubican el impacto total de 2026 en torno a los 150 millones de dólares, un 50% por encima de lo presupuestado originalmente. En paralelo, el Informe sobre la Ejecución Presupuestaria de las Empresas Públicas, elaborado por la Oficina Nacional de Presupuesto de la Secretaría de Hacienda, mostró que los costos de la aerolínea crecieron un 38,3% interanual, en tanto que los ingresos apenas avanzaron un 20,7%, una brecha de casi 18 puntos porcentuales que explica el resultado negativo del período.
El resultado operativo y el efecto del combustible
Los cálculos de la propia compañía indican que, de no haber mediado el encarecimiento del combustible, el resultado operativo del semestre habría cerrado en positivo, con un saldo favorable cercano a los 25 millones de dólares, en lugar del rojo de 84 millones de dólares que efectivamente se registró. La diferencia entre ambos escenarios ronda los 109 millones de dólares, una cifra que coincide, en orden de magnitud, con el sobrecosto estimado para el período.
A pesar de las pérdidas contables, la demanda de pasajes no cedió. Desde septiembre la empresa viene registrando cifras récord de pasajeros, en parte porque la reducción de oferta de Flybondi redireccionó parte del tráfico hacia Aerolíneas. El EBITDAR operativo, es decir, el resultado antes de depreciaciones, amortizaciones y alquileres de aeronaves, cerró el semestre en terreno positivo, con 64 millones de dólares, un indicador que la compañía suele presentar como señal de fortaleza del negocio de base.
La palabra de la empresa y la variable a seguir
En el foro ALTA AGM & Airline Leaders Forum, el CEO de la compañía, Fabián Lombardo, señaló que desde junio los números mensuales volvieron a ser positivos, aun cuando el sobrecosto del combustible continúa. La lectura que hace la empresa es que el recargo tarifario, junto con una ocupación sostenida, permitió estabilizar los márgenes operativos en el tramo final del semestre.
La variable que habrá que mirar el mes que viene es la evolución del precio del jet fuel en el mercado internacional y su traspaso a las tarifas locales, ya que de ella depende tanto la magnitud del recargo como la velocidad con la que la compañía pueda consolidar la recuperación mensual que mencionó su director general. En un escenario de precios sostenidamente altos, la diferencia entre mantener el sobrecosto o volver a una tarifa más baja se medirá en decenas de millones de dólares para el cierre del ejercicio.
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