Afinador de pianos, ladrón de cajas fuertes: la nueva película de Daniel Roher no le pide nada al género y por eso funciona
Leo Woodall y Dustin Hoffman encabezan un thriller de robos que convierte un oído privilegiado en herramienta de trabajo, legal y clandestina. Resea desde la butaca de Ivana Tkachuk.

(Acá me tienen, un martes a la noche, buscando algo para ver y topándome con esta joyita que me voló la cabeza.) Niki afina pianos. Sí, afina pianos. Entra a casas donde la gente tiene un Steinway en el living que nadie toca porque la familia se pelea por otra cosa, y deja esos instrumentos como nuevos. También arregla los que sí se usan en los conservatorios. Hasta ahí, un oficio noble, casi de película europea. Lo que lo distingue es su hiperacusia: un oído tan afinado que escucha lo que a nosotros, simples mortales, se nos escapa. Y acá viene lo jugoso, porque esa misma capacidad lo convierte, de manera paralela, en alguien capaz de abrir cajas fuertes sin hacer ruido. Casi nada.
Sobre esa premisa arma Daniel Roher su primer largo de ficción. El canadiense, que se llevó el Óscar por el documental político Navalny, cambia de registro pero se trae algunas marcas registradas: el ritmo quirúrgico y una mirada detallista que se nota sobre todo en cómo filma el interior de un piano. Los mecanismos, las cuerdas, el martillo golpeando el fieltro. El sonido no ilustra la imagen: la conduce. Y eso, para una historia donde lo que importa es escuchar, no es un detalle menor.
Dos generaciones sobre el escenario
Leo Woodall carga con el protagónico con una solidez que sorprende, sobre todo si uno lo viene siguiendo de la serie The White Lotus. Le pone el cuerpo a un personaje que podría haber quedado en simpático y lo deja inquietante, sin pasarse de rosca. Dustin Hoffman aparece como el veterano afinador que lo forma y lo acompaña, y le aporta peso a una trama que en otras manos se deshace en el cliché. La dupla funciona porque ninguno busca robarse la pantalla: se la reparten.
(Mi abuela, que era ucraniana y decía que el que tiene buen oído tiene medio destino arreglado, hubiera aprobado este reparto con un gesto de cabeza y un vaso de té. Ella hubiera agregado, en ucraniano, algo así como que el oído verdadero es el que escucha lo que no se dice. Pero eso ya es proyección mía.)
Qué la sostiene y qué le falta
Un talento único, que en inglés se llama Tuner y que ya está disponible en streaming, no pretende reinventar el thriller de atracos. No lo necesita. Los conflictos están claros de arranque, el personaje tiene una habilidad concreta y las operaciones van subiendo la apuesta con lógica. Lo que la levanta es la ejecución: una dirección que sabe cuándo detenerse en el detalle de una tecla o un mecanismo y cuándo acelerar para que la tensión no se afloje. Sin demoras gratuitas, sin flashbacks innecesarios.
Tiene las limitaciones propias de una producción de escala media, claro. Algunos secundarios quedan a medio dibujar y el arco emocional pide un par de escenas más para terminar de cerrar del todo. Pero no tiene fisuras graves de inicio a fin, y eso ya es mucho pedirle al género.
Qué ver este fin de semana, si te copa la idea
- Un talento único (Tuner), en streaming: la opción obvia y la que justifica esta nota.
- Inside Man (Spike Lee, 2006): un banco, un negociador y un plan que no es lo que parece. De las mejores del género.
- Baby Driver (Edgar Wright, 2017): el ritmo manda y el oído musical del protagonista es tan protagonista como él.
- The Score (Frank Oz, 2001): De Niro, Norton y Brando planeando un robo con paciencia de relojero.
- Ant-Man (Peyton Reed, 2015): si te copa la idea de una habilidad específica como herramienta de robo, acá el chiste es el tamaño.
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