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Aulas con ruedas: la formación técnica que viaja hasta el último paraje de Neuquén

Siete unidades móviles equipadas con maquinaria y herramientas recorren la geografía neuquina para dictar oficios con salida laboral. Ya capacitaron a 463 personas en 11 localidades desde 2025 y la oferta se moldea, pueblo por pueblo, según lo que cada comunidad necesita.

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Rosana CharoleComunidades y territorio · 31 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura

A María Eugenia la encontré en Huinganco, en plena cordillera del norte neuquino, con las manos todavía llenas de grasa y una sonrisa enorme. Ella había viajado varias horas desde su comunidad para anotarse en uno de los cursos que llegan en aulas móviles, esas estructuras rodantes que parecen trailers pero que por dentro son verdaderos talleres escuela. Me dijo, con esa mezcla de asombro y gratitud que uno ve en la gente que vive lejos de todo, que nunca imaginó aprender a desarmar un motor fuera de borda sin tener que mudarse a la capital provincial. Su historia, multiplicada por 463 desde 2025 a la fecha, es la mejor manera de entender lo que está pasando en Neuquén: la formación profesional de oficios decidió, literalmente, salir a buscar a su gente.

La iniciativa es un trabajo en red que llevan adelante el Ministerio de Educación de Neuquén, a través de la Dirección de Educación Técnica, y el Instituto Nacional de Educación Tecnológica, con la coordinación del Centro de Formación Profesional N° 43. Son siete unidades educativas montadas sobre estructuras móviles, cada una con el equipamiento completo para dictar un oficio puntual: herramientas, maquinaria específica y un aula acondicionada. La clave, me explican desde el equipo de coordinación, es que la propuesta no se impone desde un escritorio en Buenos Aires ni desde la capital neuquina, sino que se arma escuchando qué necesita cada lugar.

Qué se enseña y dónde, pueblo por pueblo

La distribución de cursos no es pareja ni caprichosa, sino que se ajusta a lo que cada territorio produce, vive y demanda. El mosaico es variado y vale la pena repasarlo para entender la lógica federal del programa:

  • En Huinganco funcionan talleres de mecánica de motores fuera de borda y motores nafteros, una capacitación muy vinculada a la vida lacustre de la zona cordillerana.
  • En Aluminé, la oferta se concentra en energías renovables, con instalación de sistemas solares fotovoltaicos y térmicos, una apuesta clara al futuro energético de la región.
  • San Patricio del Chañar tiene capacitación en gasista domiciliario y soldadura, oficios con demanda permanente por el crecimiento urbano y la actividad industrial.
  • Plaza Huincul cuenta con un curso de tornería, la clásica especialidad de la metalmecánica de precisión.
  • Mariano Moreno ofrece formación en moldería y patronaje de indumentaria, el paso a paso para diseñar y cortar prendas, un oficio muy pedido por la industria textil regional.
  • San Martín de los Andes combina soldadura con cursos orientados a la formación de docentes técnicos, una manera de multiplicar la capacitación hacia adentro del sistema educativo.

Entre los oficios disponibles están también la metalmecánica, la mecánica automotriz y de motos, el trabajo textil y la instalación de sistemas de gas. Varios de estos rubros tienen demanda activa en el mercado laboral neuquino y, lo que es igual de importante, permiten que un joven o un adulto que vive en un paraje remoto pueda pensar en una salida laboral concreta sin emigrar.

El funcionamiento se articula mediante convenios entre el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Humano provincial, los municipios locales y la Dirección de Educación Técnica. El Centro de Formación Profesional N° 43 coordina los acuerdos y, sobre todo, adapta la oferta según las necesidades productivas de cada región. Las aulas ya pasaron por once localidades desde 2025: Lonco Mula, Villa La Angostura, Villa Pehuenia, San Martín de los Andes, Aluminé, Plaza Huincul, Chos Malal, Huinganco, Mariano Moreno, Centenario y San Patricio del Chañar.

Para quienes viven en zonas alejadas y buscan una salida laboral concreta, la pregunta es simple y casi incómoda: ¿saben que esta opción existe cerca de su casa? La comunidad, en cada pueblo que visité, pide lo mismo con distintas palabras: que el Estado provincial siga sosteniendo estas aulas con ruedas, que los intendentes firmen los convenios a tiempo y que la oferta se sostenga en el tiempo, porque aprender un oficio en el propio territorio no es un detalle, es una forma de dignidad.

RC
Rosana CharoleComunidades y territorio

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