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Martes, 6 de octubre de 2026
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Ecos del Bermejo

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Carrie vuelve, pero esta vez la crueldad no se queda en el pasillo del colegio

La nueva miniserie de Mike Flanagan para Prime Video estira la novela de Stephen King a ocho capítulos y se apoya en Summer H. Howell para revisitar a la chica más castigada del instituto. Midthunder y Lillard completan el mundo adulto de una historia que, ahora, también se sufre por celular.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares · · 4 min de lectura
Carrie vuelve, pero esta vez la crueldad no se queda en el pasillo del colegio

Hay una imagen que se repite cada vez que alguien nombra a Carrie White: la del balde de sangre cayendo sobre la cabeza de una chica mientras la fiesta del colegio se convierte en un infierno. Esa escena, cinematográfico monumento del horror ochentoso, volvió a aparecer en cada remake, en cada homenaje y en cada ranking de sustos. Pero acá lo que me interesa es otra cosa: qué hace una nueva versión de Carrie cuando decide estirarse en ocho episodios en lugar de resolverse en hora y media. Y la respuesta corta es mirar hacia otro lado.

La nueva adaptación de la novela de Stephen King llega a Prime Video el 7 de octubre, creada por Mike Flanagan y protagonizada por Summer H. Howell. Carneyó, en este caso, deja de ser la postal del prom sangriento para convertirse en una radiografía del bullying escolar de nuestra época, donde el hostigamiento no termina cuando suena la campana sino que sigue en el celular, en los grupos de WhatsApp y en las stories que se comparten a la madrugada.

Un elenco que reparte el peso entre víctimas, victimarias y adultos

  • — Summer H. Howell como Carrie White, la adolescente sobre la que gira toda la historia.
  • — Amber Midthunder como una profesora del instituto Thomas Ewen.
  • — Matthew Lillard como el director de la escuela, el adulto que intenta ordenar lo que otros desordan.
  • — Alison Thornton y Josie Totah como estudiantes vinculadas al acoso contra Carrie.

Flanagan ya tiene un currícululo interesante a la hora de meterle mano al catálogo de Stephen King: le sacó punta a El juego de Gerald, le dio una secuela a El resplandor con Doctor Sleep y se despachó con La vida de Chuck. En televisión, viene de romperla con La maldición de Hill House y Misa de medianoche, dos series donde el terror funciona como vehículo para hablar de duelos familiares y de relaciones que se rompen en silencio. Por eso esta Carrie se lee menos como una película de sustos y más como un drama de pasillo, de aulas y de grupos de padres en grupos de WhatsApp.

(Aclaro: cuando digo drama de pasillo no le quito el horror. Lo que digo es que acá el terror no nace de un cubo de sangre sino de ver cómo una chica de quince años se come sola una tarde entera mientras el teléfono no para de vibrar.)

“El acoso se extiende más allá del horario de clases, puede continuar en el hogar a través del teléfono y alcanzar a otras personas de la comunidad.”Alison Thornton

Thornton, que interpreta a una de las chicas del entorno hostil de Carrie, fue la que mejor explicó el cambio de época que propone la serie: la crueldad ya no necesita del recreo ni del patio para hacer daño, le alcanza con una pantalla. Y a esa idea se suma Midthunder, que pone el foco en cómo ese entorno condiciona los vínculos de los chicos y las decisiones que toman, incluso las que parecen más tontas.

El detalle más interesante, para mí, es la decisión de Flanagan de no dejar a los adultos como simples espectadores de la tragedia. Matthew Lillard, que se puso en la piel del director Thomas Ewen, lo dijo con una frase que casi suena a descripción del sistema educativo: docentes y directivos intentan orientar a los jóvenes mientras cada grupo actúa con sus propios intereses. O sea: el colegio no salva a nadie, pero tampoco desaparece de la escena, y esa zona gris es la que la miniserie parece querer mostrar.

Qué ir a ver el fin de semana, en lo que llega el 7 de octubre

  • — Carrie (1976), la versión de Brian de Palma con Sissy Spacek: para recordar el balde original y entender qué fue lo que se rompió esa noche.
  • — Doctor Sleep (2019), también de Flanagan con King de protagonista: la mejor muestra del estilo del director antes de esta Carrie.
  • — La maldición de Hill House (2018): para ver cómo Flanagan estira el terror sin perder la emoción familiar.

Mientras tanto, me quedo con la imagen inicial que no es de sangre sino de una chica sola frente a un espejo, antes de que el mundo todavía pueda lastimarla con un mensaje. Carneyó vuelve a la pantalla, sí, pero esta vez parece empecinada en mostrarnos la crueldad cotidiana que la precede. Y eso, en serio, da más miedo que cualquier baile de graduación.

IT
Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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