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Colapinto, de la Q3 a la carrera con el Alpine que frena como quiere y la batería que se hace la distraída

El argentino largará noveno en Bakú tras la sanción a Sainz. Tuvo problemas de frenado y batería, pero llegó a la Q3 con una vuelta de risco en el castillo.

CB
Claudio BogadoDeportes · 25 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Arrancó la clasificación con lo que tenía y se metió en la Q3 con una vuelta de cuchillo entre medio del castillo. Franco Colapinto cerró la qualy de Bakú con el décimo tiempo y va a largar noveno este domingo, después de la sanción de seis posiciones que le cayeron a Carlos Sainz por hacer oídos sordos a las banderas amarillas con el Williams.

El barrio de Enstone, donde está la fábrica de Alpine, puede respirarse un poco mejor. No es un resultado para desatar la euforia ni para tirar manteca al techo, pero el piloto argentino dio un paso adelante en un fin de semana donde la cosa venía complicada. Logró meterse en la última tanda y, de regalo, heredó un puesto en la grilla para la carrera del domingo.

Problemas que no se fueron a dormir

El auto no colaboró. Frenos que bloqueaban, cubiertas que se recalentaban y una batería que decidió hacerse la distraída justo cuando más la necesitaba. Esos fueron los fantasmas que el piloto de Pilar venía arrastrando desde los entrenamientos del jueves y que, según sus propias palabras, tampoco pudieron espantar antes de la qualy.

El freno trasero no mordía como debía y, cada vez que intentaba apretar fuerte, el Alpine A526 le respondía con un bloqueito que recalentaba los neumáticos. Después, ya en plena curva, el problema se trasladaba a las gomas: el compuesto no entraba en la ventana de temperatura ideal y el paso por curva se volvía un martirio.

El castillo como atajo

Para colarse en la Q3, Colapinto tiró de ingenio. Sabía que sin succión, en las rectas, iba a perder entre cuatro y cinco décimas. Entonces cargó la muñeca en el sector del castillo, ese tramo sinuoso y técnico que es marca registrada del circuito callejero de Bakú, y se jugó todo a una carta.

Le salió bien. Pasó al corte con lo justo y se ganó el derecho a soñar con un mejor arranque de grilla. Después, en la Q3, el mismo guión se repitió: la falta de succión lo dejó sin margen para escalar más alto, pero el daño ya estaba acotado.

Lo que viene y lo que se viene

La carrera está prevista para las 8:00 de la mañana de la Argentina, con 51 vueltas a un circuito donde las paredes están siempre al acecho y los autos de seguridad suelen aparecer como invitados sin galanura. Desde la novena posición, Colapinto tendrá que gambetear los problemas del auto y, sobre todo, sobrevivir a la primera curva para empezar a pensar en puntos.

El argentino ya deslizó la posibilidad de jugarse con una estrategia distinta a la de los demás. Antes de tomar esa definición, se sentará con su ingeniero Stuart Barlow a revisar los datos de la qualy. La idea es entender qué pasó con el freno y con la batería para no repetir el libreto en la carrera.

La próxima fecha del calendario es la que se viene. Será en Singapur, en el circuito callejero de Marina Bay, entre el 3 y el 5 de octubre. Pero eso es capítulo para otro domingo. Ahora toca Bakú, con el Alpine que frena cuando quiere y una batería que, esperemos, esta vez decida trabajar a horario.

CB
Claudio BogadoDeportes

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