Curry arregló su futuro pero se le torció el tobillo en el primer ensayo

Lo que tenía que ser una fiesta terminó en un susto. Stephen Curry cerró la extensión de contrato más esperada del verano y, a los minutos, se torció el tobillo derecho en una práctica abierta en el Chase Center. La imagen del base de 38 años caminando con cara larga le puso freno a la celebración de los Warriors de San Francisco.
El número habla por sí solo: 116 millones de dólares por dos temporadas. Es plata, claro que es plata, pero no es la máxima que el nacido en Akron dejó en el escritorio. Le ofrecieron cerca de 136 palos y resignó unos 20 millones para darle aire al club que lo vio nacer como estrella NBA. Será su temporada número 18 con la franquicia del Área de la Bahía, la misma donde debutó en 2009 de la mano de Don Nelson.
El tobillo que encendió las alarmas
La práctica abierta fue el primer ensayo público del año y duró menos de lo esperado para el dueño del show. Curry apoyó mal, sintió la torsión y se fue directo al vestuario. Steve Kerr tiró la frase que cualquier técnico tira cuando quiere bajar la ansiedad: "Dijo que está bien". Pero la cara del jugador en el video dijo otra cosa.
“Dijo que está bien”Steve Kerr
El cuerpo técnico no pasó un parte médico oficial ni confirmó si va a estar el miércoles, cuando el equipo de la Bahía visite a LeBron y los de amarillo en el Staples Center para abrir la temporada. El arranque de calendario, clásico de clásicos, quedó en duda por un tobillo.
El historial reciente que preocupa
- La temporada pasada cerró con 26,6 puntos, 4,7 asistencias, 3,6 rebotes y 1,1 robos por partido.
- Jugó apenas 43 encuentros de la temporada regular, lejos de los 65 que se había propuesto.
- Una lesión en la rodilla derecha lo marginó dos meses y medio justo en el tramo decisivo del campeonato.
- El equipo cayó en el play-in frente a Phoenix Suns y se quedó afuera de los playoffs.
Acá está el dato que duele y que el hincha de los Warriors conoce de memoria: cuando el base de Akron no está, el equipo pierde identidad. La franquicia del barrio de Mission Bay necesita a su capitán sano para soñar con volver a pelear en serio y no pasar otro verano viendo playoffs por televisión. El debut es el miércoles ante los Lakers en Los Ángeles y, créanme, todo San Francisco va a estar mirando el parte médico antes de subirse al colectivo.
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