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Después de los 30, cuidar los huesos no es una opción: es una urgencia cotidiana

Una especialista internacional advierte que la masa ósea alcanza su pico cerca de los 30 y que, a partir de ahí, todo lo que hagamos —comer bien, movernos con peso y evitar caídas— define si envejecemos enteros o rotos. Una guía completa para entender por qué la osteoporosis se previene en la mesa y en la calle.

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Rosana CharoleComunidades y territorio · 22 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me lo dijo mi vecina Marta hace unos meses, mientras tomábamos mate en el patio de casa: se cayó en la vereda, casi sin tropiezo aparente, y se quebró la muñeca. La conocí toda la vida trabajando en la quinta de su familia, siempre erguida, siempre fuerte. Y hoy me cuenta que el traumatólogo le tiró una palabra que ella no esperaba escuchar a sus 62 años: osteoporosis. La historia de Marta es, casi con exactitud, la historia que repite la especialista Elaine Dennison cuando explica cómo cuidar los huesos después de los 30: una fractura tras una caída desde la propia altura suele ser la primera señal visible de un hueso que venía perdiendo resistencia en silencio.

Porque la osteoporosis, dice Dennison, es una enfermedad que avanza de manera inadvertida hasta que aparece una lesión. Y esa es, justamente, la trampa: cuando el cuerpo nos avisa, ya hubo pérdida de tejido óseo importante. Por eso la prevención empieza mucho antes de que duela algo.

Por qué los 30 son el punto de inflexión

La masa ósea llega a su máximo alrededor de los 30 años. Hasta ahí, el cuerpo construye más hueso del que degrada. Después, el equilibrio se invierte: la resorción empieza a superar a la formación y, lentamente, el esqueleto pierde densidad. El tejido sigue renovándose toda la vida, pero el saldo empieza a ser negativo. Y hay momentos críticos que aceleran ese desequilibrio: la menopausia, con la caída de estrógenos, es uno de los más poderosos. Ciertas enfermedades que dificultan la absorción de nutrientes y algunos medicamentos —especialmente los corticoides— también pueden empujar el hueso hacia abajo más rápido de lo esperado.

Cuándo conviene consultar antes de que pase algo

Dennison recomienda no esperar a la fractura para sentarse con un profesional. Hay señales previas que justifican una consulta: fracturas de cadera, muñeca o columna en la familia cercana, haber usado corticoides durante tiempo prolongado, fumar o haber tenido enfermedades que comprometen la absorción de calcio y vitamina D. Para esos casos, existen herramientas concretas: la densitometría DEXA, que mide la densidad mineral del hueso, y escalas como FRAX, que calculan el riesgo de fractura a diez años según edad, sexo, antecedentes y estilo de vida. El objetivo no es asustar, sino decidir a tiempo si hace falta un tratamiento o si alcanza con reforzar los hábitos.

  • Ejercicios con carga: levantar pesas, subir y bajar de una plataforma, correr o saltar. El hueso necesita estímulo mecánico para no debilitarse.
  • Fortalecimiento muscular: los músculos, al traccionar, le transmiten tensión al hueso y lo obligan a adaptarse.
  • Natación: mejora la parte cardiovascular y muscular, pero como el agua sostiene el cuerpo, no entrega el mismo impacto.
  • Prevención de caídas en mayores: trabajar equilibrio, movilidad y fuerza reduce las chances de terminar en una fractura.
  • Alimentación con calcio y proteínas: leche, yogur, queso, alimentos fortificados y algunos vegetales.
  • Vitamina D al sol y en la mesa: indispensable para absorber el calcio y mineralizar el hueso.
  • Vitaminas K, C y magnesio: actrices de reparto en una dieta con frutas y verduras variadas.

La especialista fue clara con dos mensajes que a veces se confunden. Primero: la natación, tan recomendada para el corazón y los músculos, no produce el mismo estímulo sobre el esqueleto que las actividades con apoyo e impacto, justamente porque el agua nos sostiene. Y segundo: quienes tengan baja densidad ósea en la columna o antecedentes de problemas de espalda necesitan orientación profesional antes de meterse con pesas, porque no todos los ejercicios son seguros para todos los esqueletos.

Lo que la comunidad médica pide a la mesa y al Estado

Porque al final, como me decía Marta cuando volvimos a hablar esta semana, lo que ella le reclama al sistema de salud es lo mismo que repite Dennison en cada charla: que la osteoporosis se hable antes de que aparezca la fractura, que los controles lleguen a tiempo y que la alimentación y el movimiento con carga dejen de ser un consejo de revista para convertirse en una política pública sostenida. La resistencia de los huesos importa, claro. Pero tanto como ella importa la posibilidad de evitar el golpe.

RC
Rosana CharoleComunidades y territorio

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