El asma también tiene género: cuando las hormonas vuelven más corto el aire
Después de la pubertad, las mujeres cargan con una versión más severa de la enfermedad: más internaciones, más consultas de urgencia y un control que se complica con el ciclo menstrual, el embarazo y la menopausia. La ciencia empieza a desentrañar por qué.

Lo cuenta María, maestra rural de 47 años, chaqueña, asmática desde los seis: "yo a los nueve respiraba como cualquier chico, a los quince empecé con las crisis cada vez más fuerte y a los veinte terminé dos veces internada en una semana, eso a mi hermano que también es asmático nunca le pasó". La escena que describe María no es una excepción: la investigación médica viene confirmando hace años que el asma, después de la pubertad, se ensaña con las mujeres de un modo distinto al de los varones, y que las hormonas llamadas estrógeno y progesterona tienen buena parte de la responsabilidad en ese comportamiento tan desigual entre sexos.
Hasta la adolescencia el asma es más común en varones; a partir de la pubertad la tendencia se da vuelta y las mujeres pasan a tener mayor prevalencia, más consultas en guardias y más internaciones. Un análisis publicado en 2025 en la revista BMC Pulmonary Medicine, hecho sobre datos del estudio internacional Global Burden of Disease 2021, calculó que ese año vivían con asma unas 260 millones de personas en el mundo, y que la carga pesa más sobre ellas en la adultez.
Qué pasa dentro del cuerpo de una mujer asmática
La investigadora Dawn C. Newcomb, de la Universidad Vanderbilt, junto con su equipo, publicó en The Journal of Allergy and Clinical Immunology un trabajo con células inmunitarias de pacientes con asma grave y encontró que el estradiol y la progesterona pueden aumentar la producción de una proteína llamada IL-17A, que está vinculada a procesos inflamatorios de las vías respiratorias. También detectaron que unas células de defensa llamadas TH17 (un tipo de linfocito T helper implicado en la inflamación) trabajan más activas en las mujeres con asma grave que en los varones con el mismo diagnóstico. Los autores aclaran que el hallazgo no prueba causalidad directa ni se aplica a todos los casos: el grupo analizado fue chico y parte de los experimentos se hizo en modelos animales.
Patricia Silveyra, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Indiana, completó la explicación cuando señaló que no se trata de genes distintos entre mujeres y varones, sino de un mismo gen que se comporta diferente según el sexo y según el diálogo que mantenga con las hormonas y con el ambiente. Es decir, en wichí podríamos decir que el cuerpo "escucha" al gen de otra manera cuando hay estrógeno dando vueltas por la sangre.
Ciclo menstrual, embarazo y menopausia: el asma se mueve con las hormonas
- Ciclo menstrual: hasta el 40% de las pacientes notaría variaciones en el control del asma ligadas a la menstruación, según una revisión sobre asma premenstrual, aunque los estudios disponibles todavía no permiten cerrar una cifra definitiva. La hipótesis más fuerte apunta a las oscilaciones de estrógeno y progesterona en los días previos, que pueden aumentar la inflamación bronquial y la sensibilidad de las vías aéreas.
- Embarazo: un patrón clínico tradicional describe que alrededor de un tercio de las embarazadas asmáticas empeora, un tercio se estabiliza y el tercio restante mejora. Cada embarazo es único, lo que vuelve al seguimiento una decisión caso por caso.
- Genética, peso y ambiente: Silveyra y otros equipos remarcan que el sexo biológico no actúa solo; interactúa con la genética, con el índice de masa corporal y con la exposición a alérgenos, humo de tabaco o contaminación, que en los territorios del norte argentino suele incluir quema de pastizales y polvo chaqueño.
Yo lo vivo en mi propia consulta, dice la neumonóloga consultada, que pidió reserva de su nombre: "atiendo más mujeres que varones con asma mal controlada, y la pregunta que más me hacen es si es normal que les falte el aire antes de la regla o que después de la menopausia vuelvan a empeorar; la respuesta corta es sí, las hormonas importan, y la respuesta larga es que hay que ajustar el tratamiento a cada etapa, no dejarse estar y consultar, porque no es un asma más difícil porque sí, es un asma que responde a cosas que los médicos varones muchas veces no preguntamos". El mensaje que repiten las pacientes que pasaron por estas variaciones, como María, es que piden a los equipos de salud que pregunten por la última menstruación, que registren la evolución a lo largo del ciclo y que no minimicen lo que ellas notan: la comunidad de mujeres con asma en Argentina reclama a los servicios de neumonología y alergia un seguimiento que incluya la variable hormonal como una más del control clínico.
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