El duelo por la muerte de una mascota es real y pocas veces acompañado
Perder a un animal de compañía puede generar un dolor tan intenso como el de cualquier otra pérdida significativa. Sin embargo, ese proceso suele vivirse en soledad: la sociedad tiende a minimizarlo o ignorarlo. Especialistas en duelo explican por qué ocurre eso y qué características particulares tiene este tipo de pérdida, en un país donde tres de cada cuatro personas conviven con un animal.

Cuando muere un perro, un gato o cualquier otro animal de compañía, el dolor que queda puede ser tan profundo como el que deja la pérdida de un familiar o un amigo cercano. Así lo confirman investigaciones recientes y lo señalan especialistas en procesos de duelo. Sin embargo, ese dolor rara vez encuentra el mismo reconocimiento social.
Sandra Sale, psicóloga especialista en procesos de duelo y autora del informe "Duelo de mascotas" (2023) elaborado para la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, sostiene que "las mascotas desempeñan un papel importante en la vida de sus dueños y se las considera miembros de la familia, con roles significativos en las interacciones familiares". Describe a estos animales como "los mejores amigos, compañeros, confidentes e integrantes del núcleo familiar".
Desde esa perspectiva, Sale introduce el concepto de "familias más-que-humanas" o "familias multiespecie", una denominación que ya circula en la psicología contemporánea para nombrar hogares donde los vínculos con animales tienen peso afectivo real. Y enfatiza que "numerosas investigaciones confirman que el impacto psicológico y el dolor vivenciado tras la muerte de una mascota es equiparable al proceso de duelo sentido tras una pérdida humana".
Aun así, este tipo de duelo presenta tres características que lo distinguen de otros: las actitudes sociales que lo rodean, la culpa que puede sentir quien pierde al animal, y la ausencia de ritos colectivos de despedida. Esa combinación explica por qué, en muchos casos, el proceso se transita sin apoyo.
Desde la Fundación Aikén, ONG dedicada al acompañamiento psicológico del duelo en Argentina y América Latina, coinciden en ese diagnóstico. "Para muchas personas, los animales son compañeros de vida y parte de la familia. Sin embargo, el duelo por animales muchas veces se vive en soledad, ya que socialmente suele ser poco comprendido, minimizado o incluso juzgado", afirman desde la organización.
Sale destaca además que la muerte de una mascota figura entre "las experiencias más difíciles por las que habremos de transitar", al mismo nivel que otras pérdidas significativas. Y advierte que el acompañamiento psicológico en estos casos sigue siendo un campo "escasamente desarrollado" en el país, pese a que aproximadamente el 75% de la población convive con algún animal de compañía.
Desde la Fundación Aikén agregan que "reconocer el dolor que genera esta pérdida es también una forma de honrar el vínculo y el amor compartido".
¿Tuviste que atravesar la pérdida de una mascota? ¿Sentiste que tu entorno entendió lo que estabas viviendo?
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