Martes, 15 de septiembre de 2026
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El Suar que casi no fue: Toto Kirzner cuenta por qué eligió no llevar el apellido de su padre y cómo se inventó un clásico del espectáculo

Detrás de uno de los apellidos más reconocibles de la televisión argentina hay una historia de locutores que no podían con el nombre del abuelo, un cantante lírico judío y un actor que prefirió ser Kirzner antes que sumarse a la marca familiar.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares · 15 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Abrimos la nota en una radio cualquiera de los años sesenta, cuando un locutor se trababa por tercera vez con el nombre del invitado y, rendido, lo salvaba como podía: Leo Suárez, y después Leo Suar, y listo, el tema se zanjaba en vivo. Así, casi sin querer, empezó todo.

Esa es la postal que eligió Toto Kirzner para contar el origen del apellido que su padre hizo famoso y que él, sin embargo, decidió no usar. La historia arranca mucho antes de la televisión: con su abuelo, el cantante lírico Leibele Schwartz, un hombre que había cruzado el mundo con la música y que se topaba, una y otra vez, con un problema bastante terrenal.

Un nombre imposible para la radio

Schwartz había construido una carrera seria entre Estados Unidos y la Argentina: grabó más de 30 álbumes, cantó con la Sinfónica de Filadelfia, con la de Israel y con la Nacional Argentina, y se movió también como actor y jazan. Pero cuando pisaba un estudio de radio, el currículum le servía de poco. Los locutores no le podían decir el nombre. Y lo que empezó como un parche fonético terminó volviéndose identidad.

“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar.”Toto Kirzner

(Piensen en la cantidad de veces que una familia entera cambia de fisonomía por el ojo indiscreto de un micrófono. La abuela decía, en ucraniano, algo así como que el nombre lo elige la lengua que te nombra.)

De apodo de radio a apellido de tele

Su padre tomó ese sobrenombre de los estudios como propio y construyó ahí una de las carreras más longevas de la televisión argentina. Toto lo cuenta con una mezcla de cariño y distancia: a él le causó gracia, lo adoptó y dijo, casi como un acto de sentido común, que era más sencillo.

El planteo llegó cuando Toto empezó a trabajar en pantalla y en teatro. El consejo paternal fue probar con lo conocido, aunque con reservas sobre el resultado final.

“Mi viejo en un momento me decía: 'Toto Suar nos queda mal'.”Toto Kirzner

La decisión del hijo fue rápida y sin demasiados rodeos: prefirió quedarse con lo que figura en el documento. La respuesta se escucha, todavía hoy, como una defensa del nombre propio.

“No me siento cómodo. Usemos nuestro apellido. ¿Para qué carajo lo tengo, si no?”Toto Kirzner

La familia detrás del escenario

El árbol genealógico, en este caso, se lee casi como una crónica del espectáculo. Leibele Schwartz murió el 11 de julio de 1992, a los 59 años, después de una trayectoria que cruzó continentes. Su esposa, la actriz Lilian Keller, lo acompañó durante décadas y falleció el 30 de septiembre de 2020, a los 74, tras un accidente cerebrovascular.

(Traigo esto a colación porque, en estas historias, el dato seco de la fecha suele esconder el peso de una ausencia. A veces la nota se escribe desde el escenario y termina en la cocina.)

Qué ir a ver el fin de semana

Si el tema les dio ganas de escuchar al abuelo, busquen cualquier registro de Leibele Schwartz cantando en vivo: hay archivos de su paso por orquestas sinfónicas que siguen circulando en plataformas. Si la preferencia va por el lado de Toto, vale revisar la cartelera teatral de Buenos Aires de estos días y sentarse frente a una pantalla a buscar las ficciones donde sigue laburando como Kirzner y no como Suar. Y si el nombre les quedó dando vueltas, hagan la prueba en casa: díganlo tres veces en voz alta y vean cómo termina sonando.

A mí, mientras escribía esta nota, me quedó sonando la idea de que a veces las identidades más fuertes nacen de un tropezón fonético. Un locutor que no podía con un apellido y, sin saberlo, terminó bautizando a una dinastía entera del escenario argentino. ¿Ustedes usarían el apellido de la familia si les abriera puertas, o prefieren construir su propio nombre como hizo Toto? Yo, si me preguntan, me quedo con el Kirzner de siempre. Pero esa es otra historia.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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