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Viernes, 2 de octubre de 2026
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Ecos del Bermejo

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El último viaje de Ricardo Soulé: Quilmes abre las puertas para despedirlo como se merece

Sus hijos convocaron a un velatorio abierto en la Casa de las Culturas de Quilmes, la misma ciudad donde el guitarrista y compositor arrancó todo a los diecisiete años, con un tema que se volvió himno.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares · · 4 min de lectura
El último viaje de Ricardo Soulé: Quilmes abre las puertas para despedirlo como se merece

Imaginen la escena: un viernes a la noche, la Casa de las Culturas de Quilmes con las luces bajas y un pasillo largo donde la gente va pasando, uno por uno, a despedir a alguien que les marcó la vida con una guitarra y un violín. Eso es lo que va a pasar, y a mí, que crecí escuchando Presente en el cassette del viejo, se me caen un par de lágrimas mientras escribo esto. Ricardo Soulé murió a los 76 años después de estar internado en un sanatorio de Quilmes, y sus hijos convocaron a todo el que quiera ir a darle el último adiós en su pago chico, la ciudad donde nació el 15 de marzo de 1950 y donde armó su primera banda a los diecisiete, cuando todavía era un pibe que estudiaba en el Nacional de Quilmes y acababa de cortar con la chica que después sería la madre de sus hijos. De esa separación salió Presente (El momento en que estás), la canción que abre Caliente, el primer disco de Vox Dei, publicado en 1970. Lo contaba él mismo, sin vueltas: la había escrito en medio del dolor de esa primera gran despedida, y nunca imaginó que se iba a volver el himno que terminó siendo.

(Y pensar que empezó con Mach 4 en 1967, junto a Willy Quiroga, Rubén Basoalto y Juan Carlos Yodi Godoy, antes de que el grupo se rebautizara Vox Dei y le diera a la música popular argentina uno de sus momentos más altos. La Biblia de 1971, con Génesis y los Libros sapienciales, fue una locura para la época: meterle rock a los textos sagrados y que sonara serio, y no una tomada de pelo. Después se fue del grupo en 1974, y lejos de quedarse quieto armó una carrera solista con discos como Vuelta a casa, Romances de gesta y Vulgata, y hasta se dio el gusto de tocar con su hijo Gabriel en La Bestia Emplumada. Daba clases de violín también, porque Soulé era de los que no se guardaban nada, de los que comparten lo que saben.)

Cómo y cuándo ir a despedirlo

  • Viernes desde las 20 hasta la 1 de la madrugada.
  • Sábado de 7 a 11 de la mañana.
  • Lugar: Casa de las Culturas, Pasaje Papa Francisco (antes Rivadavia) 383, Quilmes Centro.
  • La convocatoria es abierta y gratuita, según informó la familia en las redes oficiales del músico.
  • Soulé había suspendido sus shows el 11 de septiembre para hacer un tratamiento, y murió un viernes rodeado de los suyos.

La frase textual de la familia fue una invitación a rendirle un homenaje hermoso y respetuoso, y la verdad es que no se puede pedir más: darle al público la chance de pasar, dejarle una flor, escucharlo por última vez mientras suena de fondo alguna de las suyas. A mí me va a ganar la nostalgia apenas cruce la puerta, lo sé. Mi vieja siempre decía que las despedidas hay que hacerlas con la frente alta y los ojos limpios, como cuando uno va a bailar un chamamé y se queda hasta que el último acorde se apaga. Soulé se fue en viernes, y a mí se me ocurre que hay algo justo en eso: el mismo día de la semana en que arrancó todo, en que la música popular argentina se daba sus primeros grandes golpes.

“Presente (El momento en que estás), incluida en Caliente, el primer disco del grupo, publicado en 1970, escrita a los 17 años, cuando estudiaba en el Nacional de Quilmes, a partir de una separación de quien luego sería su esposa.”Sobre Ricardo Soulé

Si este finde están por Quilmes, dense una vuelta. No es obligatorio llevar flores ni velas, alcanza con la presencia, que es lo que dice el título de la canción que le cambió la vida. Y si no pueden ir, bajen al play del primer disco de Vox Dei, suban el volumen y déjenlo sonar bien fuerte: es la mejor manera que conozco de decir gracias, maestro, por tanta música junta. Yo, mientras tanto, voy a ir con el ojo húmedo y un cassette bajo el brazo, a la antigua, como me enseñó la abuela cuando me decía que el respeto se muestra con el cuerpo y no con palabras. Hay cosas que no se inventan, se heredan, y Soulé nos dejó una herencia de las que no se gastan nunca. Hasta siempre, Ricardo.

IT
Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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