Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Flan de café al baño maría: la proporción que define el carácter del postre

Con huevos, leche, café, azúcar y caramelo se arman cuatro porciones que van de suaves a bien cargadas de sabor. La cocción a 180 grados toma poco más de veinte minutos, pero el reposo en la heladera hasta el día siguiente es lo que asegura que el desmoldado salga limpio.

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Kevin RuppelAmbiente y río Bermejo · 14 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

Kevin Ruppel, Ambiente y río Bermejo. La base del flan de café no difiere mucho de la de cualquier flan clásico: huevos batidos, leche y azúcar. Lo que cambia es que parte del líquido se reemplaza por café preparado, y esa proporción es la que define el carácter del postre. A más café y menos leche, el sabor resulta más pronunciado; a menos café y más leche, el resultado es más suave y lácteo. El dulzor también se puede modular ajustando la cantidad de azúcar.

¿Cómo se arman las porciones?

El procedimiento empieza por cubrir cuatro flaneras individuales con una cucharadita de caramelo líquido en la base y los laterales. El caramelo puede ser casero o comprado. Aparte, se mezcla el café con el azúcar hasta disolver bien, se incorpora la leche y se deja entibiar antes de unirlo con los huevos ya batidos. La mezcla resultante se reparte entre las flaneras y queda lista para el horno.

¿Cuánto tarda la cocción y por qué importa el reposo?

La cocción es al baño maría: las flaneras van dentro de una fuente con agua caliente que llegue a un tercio de su altura. El horno debe estar precalentado a 180 grados con calor arriba y abajo, y el tiempo ronda los 25 minutos. Una vez fuera del horno, los flanes se dejan enfriar a temperatura ambiente y después pasan a la heladera. Desmoldar al día siguiente, cuando el postre está bien frío y firme, es lo que garantiza que mantenga la forma.

  • Solo, con el caramelo que quedó en el molde.
  • Acompañado de crema batida.
  • Con almendras picadas por encima.
  • Con rodajas de fruta fresca.

La receta rinde cuatro porciones individuales y admite variaciones simples. Quien prefiera un flan más intenso puede sumar una segunda cucharada de café preparado en la mezcla antes de incorporar los huevos, mientras que para una versión más cremosa conviene aumentar la proporción de leche entera. En todos los casos, el caramelo del fondo es el que aporta el contraste dulce que termina de redondear cada porción al desmoldar.

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Kevin RuppelAmbiente y río Bermejo

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