Gene Wilder, la sombra dulce que Hollywood todavía no sabe quién va a encarnar
Jeremy Allen White se postuló en vivo para el biopic dirigido por Dito Montiel: quiere ser Wilder, nadie lo llamó y el casting sigue abierto. Un repaso por un proyecto que promete emoción, parecidos físicos y mucho de aquello que el actor de "The Bear" todavía no terminó de procesar.

Acá me ven empezar siempre igual, qué le voy a hacer: con la imagen todavía pegada en la retina de un escenario, en este caso uno imaginario donde dos actores se cruzan como si fueran el mismo. A un lado, Gene Wilder, esa sonrisa que se le encendía apenas como una lamparita baja cuando estaba por hacer de las suyas. Al otro, Jeremy Allen White, que tiene hoy 35 años, cara de nene bueno y los ojos un toque melancólicos, los mismos ojos que en "The Bear" nos hicieron llorar con una cocina revuelta y en "El precio de la red" nos dejaron con la garganta hecha un nudo. La pregunta ya está instalada desde hace rato y se la apropió hasta el público: ¿se animan a juntarlos en la pantalla grande? Porque parece que alguien en Hollywood, concretamente el director Dito Montiel, viene amasando un biopic sobre Wilder desde hace rato y la cosa tomó forma cuando, allá por junio, le dieron luz verde al proyecto.
Un biopic con ADN dramático y sin cantitos
Lo primero que hay que aclarar, porque siempre aparece el malentendido, es que no estamos ante un musical. Sí, Gene Wilder fue parte de aquel universo musical que él mismo coescribió con Mel Brooks, aquel de "El productor" donde nacieron las bromas más finas del cine judío-americano, pero acá se viene un biopic dramático, de los que miran al hombre por debajo del maquillaje y la galera. O sea: no esperemos que el actor que lo encarne se ponga a cantar "Pure Imagination" cada cinco minutos. La idea es indagar quién fue Jerome Silberman, el pibe de Milwaukee que se transformó en uno de los comediantes más sensibles del siglo veinte, gracias a una película que, según él mismo contó, le cambió la vida cuando era chico y no paraba de repetirla.
“Totalmente. Sería un honor. El jovencito Frankenstein es uno de mis primeros recuerdos sobre el cine. Sillas de montar calientes... era un genio. Le adoro, siempre le adoré. Estoy esperando que me llamen.”Jeremy Allen White, en el programa TODAY
Eso dijo White hace unos días en televisión, con el tono pausado que le conocemos, ese que usa para ordenar pedidos en una cocina revuelta o para decirle a alguien que lo quiere sin hacer un escándalo. Y ojo, que no es capricho de celebrity ni operación de prensa: el parecido entre ambos viene siendo señalado en redes sociales desde hace tiempo, con memes incluidos que los muestran en espejos paralelos, perfil izquierdo contra perfil izquierdo, sonrisa grande contra sonrisa triste. White, que ya se puso en la piel de otro gigante (el joven Bruce Springsteen en "Deliver Me From Nowhere", bajo la dirección de Scott Cooper), sabe lo que significa cargar con la sombra de un mito. Lo describió como una experiencia gratificante pero de mucha presión, una manera elegante de decir que a veces uno quisiera esconderse debajo de la mesa cuando le toca hacer de Dios.
Lo que ya se sabe y lo que falta
- El proyecto tiene luz verde desde junio y está dirigido por Dito Montiel, realizador neoyorquino conocido por films como "A Guide to Recognizing Your Saints".
- El enfoque será dramático, no musical: se prioriza la historia personal del actor y guionista por encima de los números musicales.
- El casting del protagonista aún no está confirmado y White dice no haber sido contactado formalmente.
- El actor negó tener parentesco con Wilder, algo que muchos fans daban por hecho por el parecido físico.
- White ya interpretó a una figura real de peso en "Deliver Me From Nowhere", donde se metió en la piel del joven Bruce Springsteen.
Hay algo que me quedo dando vueltas, algo que tira más para el costadillo emotivo que para el datazo. Wilder era un tipo que administraba la tristeza con una elegancia inusitada: cuando le preguntaban por sus amores, por sus enfermedades, por los años en los que la pantalla lo fue dejando de lado, sonreía un poquito más de lo necesario y desviaba la mirada como quien esquiva un paso de baile. White tiene algo de eso, esa manera de decir cosas enormes con la cara casi quieta, esa especie de pudor que estamos viendo en él desde que lo acompañamos en "Shameless" siendo un crío desventurado. Si el casting cae en sus manos, el biopic tendrá a un intérprete que conoce el oficio de la emoción contenida. Y eso, para contar a un hombre que hizo de la timidez un superpoder cómico, viene como anillo al dedo. Mientras tanto, la pregunta queda picando, como esas notas al final de un chamamé que todavía no resolvimos: quién va a ponerse la galera, quién va a mirar a cámara con esa media sonrisa, quién va a animarse a entrar al laboratorio. Esto recién empieza. Y el fin de semana, si están con ganas de revisitar al verdadero Wilder, arranquen por "El jovencito Frankenstein" y bajen después por "Un mundo de fantasía"; el orden importa, porque el laboratorio explica el chocolate y el chocolate siempre explica todo.
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