Hantavirus en la Región del Pehuén: segundo caso confirmado en Zapala y una alerta que ya no asusta sólo a los wichí y los crianceros
El Ministerio de Salud de Neuquén confirmó un nuevo contagio en un contacto estrecho del joven fallecido en Aluminé; la variante Andes Sur, la única del mundo con transmisión documentada entre personas, mantiene en vilo a una zona donde la convivencia y el trabajo rural hacen difícil cortar los lazos de exposición.

A Donato lo conocí hace apenas unos días, cuando una cuadrilla de la Dirección Provincial de Epidemiología llegó hasta su comunidad en la Región del Pehuén para reconstruir, vínculo por vínculo, con quién había compartido mates, viajes en camioneta y noches de guardia el joven trabajador rural de 26 años que murió en la terapia intensiva del Hospital Zonal de Zapala después de un paro cardiorrespiratorio. Donato, como tantos otros vecinos de Aluminé y de los parajes cercanos, no tenía idea de que en esa misma cadena silenciosa se estaba gestando un segundo caso de hantavirus, confirmado esta vez por el Laboratorio Central de la provincia en uno de sus contactos estrechos, que ya está internado en Zapala, en estado estable, con el protocolo de bioseguridad activado al máximo. Lo que me dijo Donato mientras lo escuchaba, con esa mezcla de preocupación y desconfianza que conozco bien cuando recorro el territorio, fue lo que me decidió a contar esta historia: "acá no nos cuidamos de los ratones ni del viento porque no nos queda otra, pero sí necesitamos que alguien nos diga qué hacer y nos lo explique en criollo".
Una variante que sólo circula en la Patagonia y se contagia entre personas
Lo que vuelve especialmente sensible a este brote, y lo que diferencia a Neuquén del resto de los mapas epidemiológicos del mundo, es la variante Andes Sur que está circulando en la zona, la misma que comparten Río Negro y Chubut, y que según la literatura científica internacional es la única variante de hantavirus con transmisión documentada entre seres humanos. Eso significa, en palabras que pueda entender cualquiera que viva en un paraje sin internet, que no hace falta tocar un roedor ni meterse en un galpón infectado para enfermarse: alcanza con haber convivido o haber estado expuesto de manera estrecha durante los primeros días en que alguien empieza con fiebre, para que el virus pueda saltar de una persona a otra, y por eso mismo la directora del Hospital de Aluminé tomó la decisión de aislar preventivamente a 15 personas desde el momento en que se confirmó el fallecimiento del primer paciente, un operativo que se fue ampliando a medida que la investigación epidemiológica sumaba nombres, direcciones y lazos familiares.
El cuadro que terminó con la vida de aquel joven trabajador rural empezó, según reconstruyeron los equipos sanitarios, con fiebre por encima de los 38 grados, dolores musculares intensos, una cefalea que no cedía y un dolor abdominal fuerte que en un principio se confundió con cualquier otra cosa, y se agravó en cuestión de horas hasta derivar en una insuficiencia respiratoria grave y un paro cardiorrespiratorio que los médicos de la UTI de Zapala no pudieron revertir. Cuando el Ministerio de Salud de Neuquén confirmó que se trataba de hantavirus, el síndrome cardiopulmonar por hantavirus ya había hecho todo su trabajo silencioso, y lo que quedó en la región, además del duelo, fue la certeza incómoda de que el colilargo, ese ratón de aspecto inofensivo que vive en las zonas andinas, había vuelto a dejar su firma en un cuerpo, y de que ahora había que mirar con otros ojos a las quince personas aisladas y a cada uno de los contactos estrechos del nuevo caso confirmado en Zapala, a los que se les hace seguimiento activo y pasivo desde la Dirección de Epidemiología.
Cómo se contagia y qué pide la comunidad que se haga distinto
- El hantavirus se transmite principalmente por inhalación de partículas contaminadas con saliva, heces u orina del ratón colilargo, que es el reservorio habitual del virus en la zona andina de Neuquén, Río Negro y Chubut.
- Los espacios cerrados y mal ventilados, como galpones, cabañas, piezas donde se guarda leña o vehículos que estuvieron parados mucho tiempo, concentran el mayor riesgo de contagio para los crianceros y sus familias.
- Los primeros síntomas, fiebre alta, dolores musculares, cefalea y dolor abdominal, se confunden fácilmente con gripe o con una virosis común, y por eso la consulta temprana en el hospital o en el puesto sanitario del paraje es clave para no llegar tarde a la terapia intensiva.
- Las autoridades sanitarias recomiendan ventilar durante al menos 30 minutos galpones y todo espacio cerrado antes de entrar, evitar barrer en seco, usar barbijo y guantes al limpiar lugares donde puedan haber roedores, y mantener la maleza y la leña lejos de la casa.
- En los parajes de la Región del Pehuén, la comunidad pide que las campañas de prevención lleguen en wichí y en qom, que son las lenguas que todavía se hablan en algunos hogares, y que los equipos de salud visiten casa por casa, porque la señal de celular no llega y muchas familias se enteran tarde de los operativos.
“A Donato lo escuché decir, casi en susurro, mientras un agente sanitario le tomaba la temperatura en la puerta de su casa: "yo quiero que mi hija sepa que si le duele el cuerpo y tiene fiebre, vaya al hospital y no se quede esperando a ver si se le pasa". Esa frase, que resume el sentir de toda una comunidad criancera del Pehuén, es el pedido que ellos le hacen al Ministerio de Salud de Neuquén y a la Dirección Provincial de Epidemiología: que la información llegue en tiempo y forma, que los hisopados y los controles no demoren, y que el operativo no se vaya del territorio cuando baje la curva, porque el ratón colilargo, los galpones mal ventilados y los lazos de convivencia que hacen a la vida en los parajes van a seguir ahí, esperando el próximo invierno.”Rosana Charole, Comunidades y territorio
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