Homer el Mero Mero se despide de la Argentina en Cipolletti con un tour que ya es historia del rap patagónico
Nacido en Cutral Co, el rapero cierra en el Círculo Italiano la última fecha patria del Resurrección Tour antes de volar a España. Habla de renacimiento, de letras tatuadas y de un público que rapea con él.

Acompañenme un instante porque lo que trae Lucas Homer Ayala, conocido en todas las plazas del rap como Homer el Mero Mero, no es una gira más: es un regreso en mayúsculas. A fines de 2024, después de una crisis personal que el propio artista reconoció públicamente, este rapero nacido en Cutral Co tomó distancia de los escenarios para recuperarse, y meses después, en marzo de 2025, volvió con todo bajo el nombre de Resurrección Tour, una apuesta que ya lleva más de 40 fechas por nueve países de América Latina y por la mayor parte de las provincias argentinas.
El cierre argentino, en la Patagonia que lo vio crecer
Yo lo sigo desde hace años y les confieso que verlo nombrar a la Patagonia como punto de partida para su despedida del país me llena de orgullo regional: el jueves 30 de octubre Homer se presenta en el Círculo Italiano de Cipolletti, en lo que será la última fecha del tour en suelo argentino antes de una serie de seis shows en España que pondrán el broche final a una gira que cruzarã, sucesivamente, Paraguay, Uruguay, México, Ecuador, Colombia, Perú, Chile y Bolivia.
“Es uno de los más importantes que hice en mi carrera. Tiene algo de renovación, de empezar otra vez.”Homer el Mero Mero
Y vale la pena detenerse en lo que dijo cuando le preguntaron por este tramo: lo describió como un tour con algo de renovación, de empezar otra vez, y al referirse al regreso a la Patagonia anticipó que el show de Cipolletti traerá canciones nuevas junto a las de siempre, con la intención declarada de reencontrarse con un público histórico y, al mismo tiempo, sumar nuevos oyentes que se enganchen con sus letras.
Un rapero que escribe para no caerse
Cuando uno escucha a Homer se da cuenta de que la escritura no es un capricho artístico sino casi un sosten: en sus propias palabras, los días que no está escribiendo se está nutriendo de otras cosas que después vuelve en el papel, y eso se nota en un vínculo muy particular con su público, que durante los shows no se limita a mirar desde la barra sino que rapea las letras junto a él, de memoria, como si las hubiera hecho propias.
No puedo dejar de mencionar lo que me emociona como cronista: hace poco más de dos años, Homer llenó el Ruca Che de Neuquén, una cifra que hasta entonces ningún artista local había alcanzado en esas condiciones, y esa fecha marcó un antes y un después en su trayectoria regional, porque hoy su música viaja: en México, Colombia y España hay público que canta sus canciones y, literalmente, algunos las llevan tatuadas en la piel, algo que el propio rapero reconoció al asegurar que nunca se imaginó que su música iba a trascender tanto, que iba a cruzar las fronteras, y que eso lo motiva a seguir.
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