Istilart: la fábrica de Tres Arroyos que mantiene viva la cocina a leña
Con 128 años de trayectoria, 30 empleados y una producción anual de alrededor de 500 unidades, la empresa familiar fabrica cocinas de hierro fundido para lugares donde el gas y la electricidad no están disponibles.

Desde Tres Arroyos, en la provincia de Buenos Aires, la fábrica Istilart fabrica alrededor de 500 cocinas a leña por año con un proceso que combina fundición industrial y trabajo artesanal. La cifra, aportada por la propia empresa, muestra una producción contenida frente a la escala que tenía el taller cuando llegó a contar con más de 1.000 empleados y 30.000 metros cuadrados cubiertos.
La compañía, fundada en 1898 por Juan Bautista Istilart, #-inmigrante de origen vasco-francés, conserva una actividad centrada en la fabricación de cocinas, estufas, hornos, parrillas y mobiliario para exteriores de fundición. Hoy trabaja con apenas 30 personas y mantiene una producción anual cercana a las 500 unidades, según la información de la fábrica.
Un proceso heavy, artesanal y transmisible
Javier Gallardo conduce la empresa desde hace 38 años. Durante su gestión, la producción se sostuvo en niveles de aproximadamente 500 cocinas por año, Elaboradas con hierro fundido moldeado a 1.200 grados y piezas realizadas a mano con moldes, de acuerdo con el relato de la compañía.
El saber artesanal no aparece separado de la producción industrial. La planta incorpora conocimientos transmitidos desde las escuelas técnicas y conserva procesos en los que intervienen operarios con_oficio. Esa combinación explica, según la empresa, que los productos puedan perdurar durante décadas y recibir reparaciones aun cuando se utilizan modelos antiguos.
- La cocina número 7, de doble frente, supera la tonelada de peso y está pensada para cascos de estancia, hoteles rurales y grandes cocinas de campo.
- Los modelos menores llegan a hogares urbanos y semiurbanos que buscan una alternativa duradera a los electrodomésticos convencionales.
- La fábrica conserva repuestos de modelos antiguos y explica que una cocina abandonada, con herrumbre y más de 100 kilos de peso, puede recuperarse con cepillado de acero y una mano de pintura con grafito, barniz y pintura negra.
“Un puestero de la Patagonia no tiene acceso a ciertas comodidades, pero sí puede tener una cocina que le sirve para preparar los alimentos y calentar el hogar.”Javier Gallardo
El mercado de la fábrica se encuentra, en buena medida, en zonas donde las distancias y las limitaciones de infraestructura hacen costoso el acceso al gas natural o dependiente de un suministro eléctrico que no resulta suficiente. En esos contextos, el equipo de cocina cumple una función concreta: permite preparar alimentos y calentar el hogar aun sin disponer de las comodidades habitual de una vivienda urbana.
La longevidad es uno de los atributos centrales del producto. Las piezas de fundición resisten décadas de uso intensivo, pueden repararse y continúan teniendo repuestos disponibles. En consequence, el valor de la cocina no está solamente en su precio de compra, sino también en la posibilidad de conservarla, recuperarla y mantenerla operative durante largos períodos.
Frente a las_DMA(#-electrodomésticos convencionales, la propuesta de Istilart se apoya en la duración, la resistencia y la Singularidad de cada pieza. El material de base no informa precios por tonelada ni valores de venta, de modo que no corresponde atribuirle una cifra de facturación o un costo unitario específico.
La información disponible no permite establecer con precisión cómo terminarán las lluvias ni si impactarán de manera inmediata en la operatoria de la fábrica. El pronóstico queda, por lo tanto, sujeto a los partes meteorológicos oficiales y a las condiciones de los caminos y zonas de distribución. Hasta ese momento, la empresa sostiene su ritmo de trabajo y su promesa de mantener una producción anual de cerca de 500 cocinas a leña.
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