Sábado, 5 de septiembre de 2026
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Ecos del Bermejo

La Oveja que sostuvo el pulso de la cumbia santafesina

Ricardo Stec murió a los 66 años. Baterista, percusionista y chofer de colectivos, dejó su marca en Los Palmeras y en varias agrupaciones que ayudaron a construir la identidad del género.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares · 5 DE SEPT DE 2026 · 2 min de lectura

El escenario queda oscuro, pero por un instante las tumbadoras siguen marcando el pulso. Ricardo Oveja Stec murió el 2 de septiembre, a los 66 años, y con él se fue una parte silenciosa y fundamental de la historia de la cumbia santafesina: la de los músicos que hacen sonar el género desde adentro, casi sin buscar el foco.

Su nombre empezó a circular por la cumbia a comienzos de los años ochenta. Después pasó por Yuli y Los Girasoles, Los Crisoles, Los Libres, Los Lamas, Los Súper de Santa Fe, RMG y Los del Bohío. En cada agrupación dejó algo más que una huella técnica: una forma de acompañar, de sostener y de hacer avanzar el ritmo.

Los años de mayor visibilidad

El tramo más conocido de su carrera llegó junto a Los Palmeras, entre 1988 y 1992. Stec participó en cinco discos de la banda: Loquito por ti, Sus amigos, Rumor de cumbia, Chiquita pero buena y Boquita azucarada. Fue una etapa de consolidación para el grupo, y el percusionista estuvo allí para marcar desde el fondo una parte decisiva de su sonido.

Los Palmeras lo despidieron con un mensaje de reconocimiento: Hoy nos toca despedir a otro de nuestros históricos miembros. Gracias por tantos momentos compartidos y toda tu música. Que en paz descanses, querido amigo Ricardo Oveja Stec.

  • Baterista y percusionista de la cumbia santafesina.
  • Integrante de Los Palmeras entre 1988 y 1992.
  • Participó en cinco discos de la banda.
  • También trabajó como chofer de colectivos.

Los del Bohío, otro de los conjuntos en los que tocó, lo recordó como parte de una historia que se va pero no desaparece. Quedan su alegría, su música, las anécdotas y el recuerdo de quienes tuvimos la suerte de conocerlo. El legado de la Oveja no necesita una estatua para existir: alcanza con escuchar una base de cumbia y reparar en el oficio de quien la sostiene.

A veces el destino de los grandes sostenes es permanecer casi oculto. Stec no construyó su identidad alrededor de la fama, sino alrededor del trabajo compartido: tocar, viajar, grabar y volver a empezar. Por eso su muerte no cierra solamente la historia de un músico; también recuerda que un género entero se hace entre bambas, manos, y silencios. Este fin de semana, si hay una cumbia sonando cerca, conviene escucharla con atención: ahí, en el pulso, todavía está la Oveja.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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