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Las Malvinas que no se cuentan: un porteño se muda a una granja y registra cuatro años de vida kelper

Pablo Aparo viajó tres veces a las islas para convivir con Matt, un terrateniente local que rechaza todo lo argentino, y volvió con "Los vencedores", el documental premiado en el BAFICI que sigue en cartel.

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Rosana CharoleComunidades y territorio · 10 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Me cuesta explicar lo que sentí cuando leí que hay 3.500 habitantes civiles viviendo en las islas Malvinas, una cifra casi calcada a la cantidad de militares que Estados Unidos mantiene de forma permanente en su base aérea de Monte Agradable, ahí nomás, a pocos kilómetros de las casas de esa gente. Esa fue, me imagino, la misma pregunta que se hizo Pablo Aparo, un cineasta porteño de 40 años, antes de armar la valija por primera vez: ¿cómo se hace vida normal cuando tenés una instalación militar de ese tamaño casi en el patio de tu casa? Para contestarla no le alcanzó con un viaje, ni con dos: se tomó tres.

El primero fue en 2020 y le duró diez días, apenas para tantear el terreno. Los siguientes, en 2023 y en 2024, le sumaron cinco meses en los que se dedicó a convivir, charlar y registrar la rutina de los kelpers, como se conoce a los habitantes de origen británico de las islas. Antes de cada ingreso tuvo que gestionar los permisos de filmación ante la Administración de Malvinas, que es el gobierno local, y se encontró con reacciones muy distintas: hubo familias que lo recibieron con mate y mate cocido mediante, y hubo otras que le pidieron que apagara la cámara o que directamente le bloquearon la entrada a ciertos lugares. Así se cocina un documental, me dije mientras leía: a base de paciencia, de idas y vueltas, y de saber cuándo conviene guardar la cámara y cuándo sacarla.

Matt, el único que dijo sí

El corazón del documental es Matt, un terrateniente de las islas dueño de una estancia grande, enclavada entre las montañas, conocido en la comunidad por expresar sin filtro su rechazo hacia la Argentina. Es el único que aceptó la propuesta de Aparo de convivir con la cámara durante varios meses. Esa misma tarde de aquel primer encuentro, el director ya estaba durmiendo en la granja, y de ahí en más la película se construyó con días y noches compartidos, con tareas rurales, con charlas largas y con silencios que, según cuenta Aparo, terminaron diciendo más que las palabras.

Uno de los momentos más ásperos del documental, y de los que más se comentan cuando termina la proyección, ocurre cuando Aparo y Matt visitan juntos el Salón de la Pradera del Ganso, que es el sitio donde el Ejército argentino mantuvo encerrados a los isleños durante varias semanas en mayo de 1982, entre ellos a Matt y a su propia familia, que por entonces era chica. La presencia de un argentino en ese lugar generó que varios asistentes se retiraran del salón antes de que terminara la visita. Aparo lo cuenta sin dramatizar, casi como quien registra una reunión de consorcio, y esa calma es, a mi entender, lo que vuelve la escena tan potente.

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"Los vencedores" se llevó dos premios en el BAFICI y tuvo funciones en el Malba, lo que le dio una visibilidad que Aparo reconoce como inesperada para un documental filmado en un lugar al que no se llega con un remise. Hoy sigue en cartel en salas de la Ciudad de Buenos Aires, La Plata, Rosario y Córdoba, aunque la programación cambia semana a semana, así que conviene revisar la cartelera de cada cine antes de sacar la entrada. Lo que deja la película, a mi modo de ver, es una pregunta que incomoda y que vale la pena hacerse: si uno pudiera ver la historia de las islas desde la vereda de quienes viven allí, ¿cambiaría algo en la imagen que tenemos los argentinos del conflicto? La comunidad kelper, mientras tanto, sigue pidiendo lo que pide desde hace años: ser escuchada y que se respete su derecho a vivir en el lugar que eligieron, una demanda que la película de Aparo pone sobre la mesa sin pedir permiso y que, por eso mismo, se vuelve imposible de ignorar.

RC
Rosana CharoleComunidades y territorio

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