Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Ecos del Bermejo

Leuco y Sofi Martínez, cara a cara en cámara: cuando el amor se vuelve un cuestionario

La expareja se cruzó en un programa de preguntas y respuestas al aire. Hubo silencios en redes, mensajes borrados antes de mandarse y una frase que quedó dando vueltas: "Muchas veces, sí. Más veces sí que no."

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Imagínense la escena: dos pibes que fueron pareja durante casi ocho años, sentados uno al lado del otro, con un conductor de por medio tirando preguntas como si fueran centros en una cancha de fútbol. Diego Leuco y Sofi Martínez, separados desde 2024, se prestaron a un cuestionario cruzado al aire que recorrió su historia de amor como si fuera una línea de tiempo. Y acá estoy, nota en mano, tratando de entender qué se siente cuando alguien que fue tu casa durante casi una década te termina preguntando, delante de millones de espectadores, si todavía lo extrañás.

El día de la separación, silenciado y a otra cosa

Hubo un momento que me pareció de los más honestos de toda la nota. Sofi contó que el mismo día que cortaron lo silenció en redes y que hasta hoy sigue sin aparecer en sus feeds. "Era mejor silenciarte que eliminarte", le dijo mirándolo a los ojos. Leuco, con esa cara de estar procesando en vivo y en directo, reconoció que le jodía seguir bloqueado. A mí, si me preguntan, me parece una declaración de principios: hay separaciones que se celebran con un unfollow y otras que se gestionan con el dedo en el botón de silenciar, como quien guarda un contacto por las dudas.

“Muchas veces, sí. Más veces sí que no.”Diego Leuco

La frase la dijo él cuando le preguntaron si todavía la extrañaba en el plano sentimental. Antes había intentado zafar con respuestas más genéricas (la energía de los fines de semana, la compañía, las pavadas cotidianas), pero cuando lo apretaron de verdad, terminó siendo el más claro de los dos. Mientras tanto, Sofi confesó algo que a cualquiera que haya terminado una relación de muchos años le va a sonar familiar: le escribió mensajes larguísimos y los borró antes de mandar. "Yo soy de escribir largo", tiró él. "Y yo tengo talento para borrarlos", completó ella entre risas.

  • Redes tras el corte: Sofi silenció a Leuco el mismo día de la separación y lo dejó así hasta hoy, sin eliminarlo del todo.
  • Fotos compartidas: ella no las borró, pero configuró el teléfono para que la cara de él no apareciera en los recuerdos automáticos.
  • Mensajes pendientes: Leuco reconoció escribirle y borrar los mensajes "millones de veces" antes de enviarlos.
  • Lo que más extraña: la energía que ella tiene los fines de semana, una diferencia cotidiana que ahora nota con más claridad.
  • Cierre del segmento: Leuco dijo que, si pudiera, eliminaría el día de la separación, porque "no hubo días tristes" durante la relación.

Mi abuela, que de eso sabe, decía en ucraniano algo así como que cerrar una puerta de a poco es más sano que tirarla abajo de un portazo. Leuco y Sofi parecen haber encontrado un punto medio raro: ni borraron todo ni quedaron como si nada hubiera pasado. Silenciaron, archivaron, configuraron el celular para no ver la cara del otro en las fotos, y ahora se sientan frente a un conductor a responder con la verdad a flor de piel. (Uno, mientras mira, no puede evitar preguntarse si eso es sanación o si es, simplemente, televisión.)

Ahora bien, ¿es sano este tipo de reencuentros? Mi postura conciliadora de siempre me dice que sí, que hay algo de catártico en poner las cosas sobre la mesa y que cada uno se vaya a su casa con la certeza de que no quedó nada atragantado. Mi lado opinativo, en cambio, desconfía un poco: los televidentes vemos una versión editada, con pausas para la risa y silencios dosificados para el rating. Lo que se muestra es verdadero, seguro, pero también es un producto. Y a veces uno se queda con más preguntas que respuestas (¿se envían mensajes hoy? ¿se arrepentirán de haber ido al programa?) justo cuando creía que iba a entender algo.

Para ir a ver este finde: si lo que buscan es revivir amores propios en pantalla ajena, busquen repeticiones del programa original donde Leuco y Martínez se cruzaron (vale la pena por la química rara que se nota entre ellos). Y si lo que quieren es chamamé bien catártico, pónganse "Kilómetro 11" de Los Carabajal bien fuerte y dedíquenselo a quien quieran, que para eso está la música. Hasta la próxima.

IT
Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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