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Llagas en la boca: cuándo una afta es solo una molestia y cuándo conviene ir al médico

Pequeñas, redondeadas y casi siempre inofensivas, las úlceras bucales suelenirse solas en una o dos semanas. Repetirlas, agrandarlas o acompañarlas con otros síntomas puede ser la pista de un problema de fondo que necesita evaluación.

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Rosana CharoleComunidades y territorio · 8 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

A mí me pasó más de una vez y, como le pasa a casi todo el mundo, le resté importancia: una llaga chica en la cara interna de la mejilla, un poco de ardor al comer y, en diez días, se había ido sin más. Pero hay personas de comunidades originarias qom o wichí que me han comentado que en el norte argentino estas lesiones se confunden a menudo con otras cosas, y que por eso terminan consultando tarde, cuando ya llevan semanas sin sanar. Por eso vale la pena entender bien qué es una afta y en qué momento deja de ser algo pasajero.

Las llamadas aftas o úlceras bucales aparecen dentro de la boca, sobre el tejido que recubre las mejillas, la lengua, las encías, el paladar blando o el interior de los labios. Lo típico es que tengan un centro blanquecino, gris o amarillento rodeado por un borde más rojo, y que avisen con un ardor o un cosquilleo antes de hacerse visibles. A diferencia del herpes, no salen en la parte de afuera de los labios y no se contagian de una persona a otra.

Los tamaños que pueden tener

La mayoría se cura sola entre una y dos semanas sin necesidad de tratamiento. Las más habituales son las pequeñas y redondeadas, que no dejan marcas en la mucosa. Después existe una variante mayor, más profunda y dolorosa, que puede tardar hasta seis semanas en cerrar. Y hay una tercera forma, compuesta por ulceritas diminutas que tienden a aparecer juntas, como un racimo molesto.

  • Traumatismos locales: morderse la mejilla, cepillarse con fuerza, roces con ortodoncia o prótesis mal puestas y quemaduras por comida muy caliente.
  • Estrés, cansancio y cambios hormonales asociados a la menstruación o al embarazo.
  • Déficits nutricionales de hierro, ácido fólico, zinc, vitaminas del grupo B y vitamina D.
  • Enfermedades de base como celiaquía, enfermedad de Crohn, lupus, enfermedad de Behçet, artritis reactiva, infecciones y cuadros de defensas bajas, incluido el VIH/sida.

Un metaanálisis publicado en 2024 por la revista BMC Oral Health encontró que las personas con aftas recurrentes tenían con más frecuencia bajos niveles de vitamina B12, reservas de hierro disminuidas, medidas por ferritina, y valores reducidos de hemoglobina. Los propios autores aclaran que eso no significa que esos déficit sean la causa directa y que, para algunos indicadores, la evidencia todavía es limitada.

“Una afta que no cierra después de dos o tres semanas, que aparece en lugares poco habituales, que se repite seguido o que viene acompañada de fiebre, diarrea, dolor en las articulaciones o pérdida de peso no es una simple molestia: es motivo suficiente para pedir turno con un profesional.”Rosana Charole

Qué les pedimos a los equipos de salud

En los barrios donde trabajo, la consulta suele postergarse hasta que la llaga ya incomida para comer, hablar o dormir. Por eso, a la médica o al médico de cabecera le pedimos que escuche, que pregunte cuánto hace que está la lesión y qué otras cosas están pasando en el cuerpo. Al sistema de salud, en conjunto, le pedimos que garantice turnos rápidos en odontología y en clínica médica cuando estas señales aparecen, porque a veces una afta es la única pista visible de algo que necesita tratamiento.

RC
Rosana CharoleComunidades y territorio

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