Mafalda espera en la esquina: la postal que reúne a turistas y vecinos en San Telmo
La estatua de Chile y Defensa se transformó en punto de peregrinaje para quienes quieren fotografiarse con la criatura de Quino. La visita puede combinarse con la feria dominical del barrio, donde el personaje se reproduce en cerámicas, cuadernos y mates.

Me lo contaba la gente que se agolpaba en la vereda, con la cámara ya lista: la esquina de Chile y Defensa, en pleno corazón de San Telmo, se convirtió en una cita obligada para quien quiera sacarse una foto con Mafalda, la nena de mirada filosa que Joaquín Salvador Lavado, Quino, dibujó durante casi una década y que sigue caminando por las calles de Buenos Aires mucho después de que su pluma se detuviera. Ahí está ella, sentada en su banco, con el mismo gesto de fastidio elegante que supo tener en las tiras, y alrededor se arma, domingo tras domingo, una pequeña congregación de vecinos y turistas que la buscan como se busca a un amigo viejo.
Yo misma me sumé a la ronda y comprobé que la espera forma parte del ritual. Hay cola, hay paciencia, hay una fila que no tiene horario publicado pero que se mueve al ritmo de las sonrisas. Conviene tener eso presente cuando uno arma la salida: la foto con Mafalda no se improvisa, se planifica, y mucho mejor si se la combina con la feria que, sobre la calle Defensa, despliega sus puestos con objetos de todo tipo.
La feria como prolongación de la historieta
Porque resulta que Mafalda no se queda quieta en su banco. A lo largo de la feria, su cara aparece en cerámicas, en mates, en cuadernos, en muñecas tejidas, en imanes, en stickers, en cuanto soporte se le ocurra a un artesano. El personaje se multiplica en cada puesto y el caminante termina recorriendo el barrio entero dentro del universo de la historieta, sin necesidad de entrar a un museo. Esa es la magia del Paseo de la Historieta porteño: que las esculturas bajan a la vereda y conviven con la gente.
Ahora, un consejo que vale la pena repetir: no todo lo que lleva la cara de Mafalda viene de Quino. Entre los objetos oficiales se cuelan otros que le adjudican frases que el humorista nunca escribió. Hay que mirar con cuidado las inscripciones y recordar que reconocer la cara en un objeto no significa que el mensaje provenga de las historietas. Esa pequeña trampa del merchandising apócrifo se repite en cada porteño que trabaja con íconos populares.
La complejidad del elenco, según Tute
“Para el humorista gráfico Tute, uno de los rasgos distintivos de la obra es la complejidad de esas personalidades y la incorporación de los asuntos del mundo a las tiras.”Tute, humorista gráfico
Yo creo que esa es la clave que explica por qué la gente sigue viniendo a buscar a Mafalda a una esquina de San Telmo: porque el personaje no es solo una niña enojada, sino una ventana a un mundo que hablaba de la guerra, de la desigualdad, del absurdo cotidiano, y que lo hacía con la lucidez que solo tienen los chicos. La historieta completa, con Felipe y Manolito y Susanita y Miguelito y Guille y Libertad, sigue viva en cada puesto, en cada vereda, en cada foto que un turista se lleva de recuerdo.
La próxima vez que alguien me pregunte qué hacer un domingo en Buenos Aires, ya tengo el itinerario listo para recomendar: arrancar en Chile y Defensa, armarse de paciencia para la foto, bajar luego por Defensa entre puestos y esculturas, y terminar la jornada habiéndose recorrido, sin darse cuenta, una parte importante de la historia del humor gráfico argentino. La comunidad de lectores de Quino lo pide, y el barrio de San Telmo responde: que Mafalda siga esperando en la esquina, sentada en su banco, mirando con gesto de pocos amigos a quien se acerque a retratarla.
Comentarios
0Todavía no hay comentarios. Sé el primero.
Seguí leyendo


Síntomas, riesgos y tratamientos: el impacto de una conmoción cerebral en la audición

