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Viernes, 16 de octubre de 2026
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Mariano Moreno volvió a sembrar zapallo: arrancó la novena temporada de un programa que ya sedujo a más de 150 familias del interior neuquino

El PRODA entregó kits gratuitos con cuatro variedades y capacitación agroecológica puerta a puerta. La competencia cerrará en mayo de 2027 con un ranking al cultivo más pesado, y todavía hay tiempo de sumarse retirando el kit en la Dirección de Economía Circular de la municipalidad.

RC
Rosana CharoleComunidades y territorio · · 4 min de lectura
Mariano Moreno volvió a sembrar zapallo: arrancó la novena temporada de un programa que ya sedujo a más de 150 familias del interior neuquino

Allí estaba Daniel, con sus manos curtidas de tanto cargar agua, parado en la plaza de Mariano Moreno junto a su vecina Irma, mientras un grupo de técnicos del PRODA acomodaba las bolsas con semillas sobre una mesa de tablón. Detrás de ellos, más de 150 familias del interior neuquino escuchaban atentas las indicaciones para arrancar la novena temporada consecutiva del programa Ciudad Zapallo, una iniciativa que ya se ganó un lugar en la agenda de quienes buscan volver a producir parte de su propio alimento sin necesidad de contar con grandes extensiones de tierra.

El lanzamiento, que se hizo en Mariano Moreno, marcó el puntapié inicial de la edición 2026-2027 y volvió a poner sobre la mesa una propuesta que mezcla dos cosas que a veces parecen contradictorias: la entrega totalmente gratuita de semillas y un acompañamiento técnico que va mucho más allá del simple reparto. Quienes se acercaron al acto se llevaron un kit con cuatro variedades distintas de zapallo: gris plomo, alargado, anko y Atlántico gigante, esa última pensada para los que sueñan con cultivar verdaderos monstruos de huerta.

Los cuatro pilares del cultivo, explicados puerta a puerta

La capacitación inicial que recibieron los vecinos no se limita a tirar la semilla en un pozo y cruzar los dedos. El programa trabaja sobre los que ellos mismos definen como los cuatro pilares del cultivo exitoso: la luz, la temperatura, el agua y el suelo, y suma dos temas que suelen ser los que más complican a los que recién empiezan: la fecundación manual de la flor femenina del zapallo, un paso clave para que la planta efectivamente produzca frutos, y la preparación del pozo de plantación con incorporación de materia orgánica, una técnica sencilla que marca una diferencia enorme en los rindes finales. Todo el enfoque es agroecológico, lo que significa que se priorizan prácticas respetuosas con el ambiente y con la salud de quienes después van a comer lo cosechado.

“Entregamos semillas y saberes al mismo tiempo, porque la idea es que las familias vuelvan a producir parte de su propio alimento”Aldo González, director provincial del PRODA

Los resultados de la última edición son los que terminaron de convencer a los más incrédulos. Daniel Panitrull, vecino del paraje Los Hornos, se llevó el primer puesto del concurso con un zapallo que rondó los 24 kilos, una mole que dejó boquiabiertos a los jurados y a sus propios vecinos. Su caso se transformó en una especie de ejemplo a seguir dentro del programa, una muestra palpable de que con los cuidados básicos y las técnicas que se enseñan en los talleres, los rendimientos pueden ser absolutamente concretos, incluso en zonas donde el agua y el espacio suelen ser un problema.

  • Mariano Moreno: sede del lanzamiento y epicentro de la temporada.
  • El Cholar: comunidad ya integrada al programa.
  • Loncopué: localidad que vuelve a participar con entusiasmo.
  • Chos Malal: uno de los nodos donde más familias se sumaron.

La participación, hasta el momento, supera las 150 familias distribuidas entre cuatro localidades del interior neuquino: Mariano Moreno, El Cholar, Loncopué y Chos Malal, un número que para el PRODA no es un dato menor porque habla de una demanda concreta y sostenida en el tiempo. Aldo González, director provincial del programa, describió la propuesta como un trabajo que entrega semillas y saberes al mismo tiempo, con la convicción de que no alcanza con dar una bolsa de granos si la gente no sabe después qué hacer con ellos. Por eso cada kit viene acompañado de instancias de formación y de un seguimiento que se extiende a lo largo de toda la temporada de cultivo.

Para quienes no pudieron acercarse al acto de lanzamiento hay todavía una oportunidad concreta: pueden retirar su kit directamente en las oficinas de la Dirección de Economía Circular de la municipalidad de Mariano Moreno, acercándose con el documento y consultando los días y horarios de atención. El concurso, como ya es tradición, cerrará en mayo de 2027 con un ranking general y la premiación a los zapallos más pesados y destacados de la temporada, una jornada que suele convertirse en una verdadera fiesta comunitaria donde cada familia muestra con orgullo el resultado de meses de trabajo en la tierra.

Yo, que vengo siguiendo este tipo de iniciativas desde hace años, confieso que hay algo profundamente emocionante en ver cómo un programa que arrancó como una experiencia piloto termina consolidándose temporada tras temporada, sumando familias, localidades y kilos de zapallo cosechado. Lo que pide la comunidad, y lo escuché de boca de varios de los vecinos que se acercaron a la plaza, es que el Estado provincial siga apostando por este tipo de políticas públicas, que no solo alimentan el cuerpo sino que también reconstruyen lazos, recuperan saberes y devuelven a la gente la dignidad de producir lo que después se lleva a la mesa. Que se lo sigan tomando en serio, piden, y que llegue a más parajes del interior profundo de Neuquén.

RC
Rosana CharoleComunidades y territorio

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