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Más de nueve mil menores ya invierten en el mercado local, mientras el 30% de los jóvenes no paga sus deudas a tiempo

Dos plataformas concentran las cuentas abiertas bajo la nueva normativa de la CNV y los cedears son el instrumento preferido, en un contexto donde la educación financiera muestra contrastes marcados por edad y nivel de acceso a la información.

MS
Marina SanabriaEconomía y comercio · 27 DE AGO DE 2026 · 3 min de lectura
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Cuatro de cada diez jóvenes argentinos no manejan nociones elementales de presupuesto, ahorro o crédito, según cifras de Junior Achievement Argentina difundidas por Equifax. Ese desconocimiento se traduce, de acuerdo con el análisis de la firma, en un nivel de cumplimiento de deudas del 68,8% entre los nacidos entre 1995 y 2009, lo que implica que más de tres de cada diez no cancelan sus compromisos en tiempo y forma.

Vamos a los números: la brecha no se explica por grandes compromisos impagos, sino por montos pequeños olvidados o postergados que terminan deteriorando el historial crediticio de un segmento etario que, en teoría, recién comienza su vida financiera. La lectura que hacen los especialistas es que el problema de fondo es estructural y educativo, y se profundiza cuanto menor es el acceso a información de calidad.

La otra cara: menores de 18 años que ya operan en el mercado de capitales

En paralelo, desde 2024 la Comisión Nacional de Valores habilitó a los agentes del mercado a abrir subcuentas para adolescentes de entre 13 y 17 años, con la firma obligatoria del representante legal. Una vez cumplidos los 18, la titularidad se transfiere de manera automática al joven. La normativa permite operar bonos, acciones, Certificados de Depósito Argentino (cedears), fondos cotizados (ETFs) y fondos comunes de inversión, lo que abre un menú amplio para esta franja etaria.

Dos plataformas de inversión que lanzaron productos específicos para este segmento acumulan, en conjunto, alrededor de 9.000 cuentas abiertas. En una de las firmas, el 67% de los menores registrados se mantiene activo en la operatoria, mientras que en la otra, uno de cada dos realizó alguna operación durante el último trimestre. El promedio de edad de quienes efectivamente invierten ronda los 16 años, lo que confirma que se trata de un público que empieza a tomar decisiones financieras concretas antes de la mayoría de edad.

El instrumento más demandado por estos jóvenes inversores son los cedears, certificados que permiten acceder desde el mercado local a acciones de empresas extranjeras. Dentro de ese universo, el favorito es el ETF que replica el índice S&P 500, identificado con el ticker SPY. Detrás aparecen papeles de gigantes tecnológicos como Amazon, Apple, Nvidia, Google, Microsoft y MercadoLibre, lo que muestra un sesgo claro hacia la economía digital global.

“El hecho de que su inversión principal sea el SPY nos indica que no están buscando la ganancia mágica, sino que entienden el concepto de diversificación y apuestan al ahorro de mediano y largo plazo.”Lorena Malatesta, vicepresidenta de Marketing en IOL Inversiones

Acciones locales y la apuesta por la diversificación

Cuando la elección recae en activos argentinos, el orden de preferencias es encabezado por YPF, seguido por Pampa Energía y por BYMA, el brazo bursátil del mercado local. La composición de la cartera típica de estos menores replica, en líneas generales, la lógica de un inversor conservador que busca exposición tanto a la renta variable internacional como a activos domésticos, en lugar de concentrarse en apuestas puntuales o instrumentos de mayor volatilidad.

Paula Spitaleri, responsable de Balanz Academy, resumió el espíritu de la iniciativa al señalar que el objetivo es que los jóvenes lleguen a la edad de acceso al crédito con herramientas concretas para decidir. La frase quedó inconclusa en el material de referencia, pero el planteo central es que la educación financiera temprana apunta a evitar que las decisiones de consumo y deuda se tomen exclusivamente por impulso o por desconocimiento, en un segmento donde, según las cifras oficiales y privadas, la brecha informativa es todavía considerable.

Qué mirar el mes que viene

La variable clave para seguir de cerca en el corto plazo es la evolución del nivel de incumplimiento de deudas entre los jóvenes de 18 a 30 años, ya que un cambio en esa tasa del 68,8% podría indicar si los programas de educación financiera están logrando permear en la población más allá del universo, todavía acotado, de menores que ya operan en el mercado de capitales. En forma paralela, será relevante observar si la cantidad de cuentas abiertas por adolescentes sigue creciendo al ritmo actual, lo que confirmaría si el mercado local está consolidando un nuevo nicho de inversores desde edades cada vez más tempranas.

MS
Marina SanabriaEconomía y comercio

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