Mercedes le pasa factura a Antonelli en su propia casa y guarda la lapicera para Russell
La escudería de Brackley confirmó el cambio de motor completo del italiano en Monza y dejó en suspenso la fecha de la sanción que le queda al británico, con la calculadora siempre abierta.

Mucho ruido en boxes de Mercedes y pocas sonrisas. La escudería alemana le confirmó a Kimi Antonelli que le van a meter mano completa a la unidad de potencia en el Gran Premio de Italia, así que largará desde el fondo en su carrera de local. Una joyita. El chico italiano, que venía haciendo agua con el auto, ahora además va a tener que esquivar rivales como en un autito chocador.
Wolff y la matemática del dolor
Toto Wolff lo dijo sin guardarse nada. Para el jefe de la escuadra de Brackley, Monza es el circuito donde menos duele una penalización de este tipo. Las cuentas que hicieron en la fábrica les dieron que perder posiciones acá duele menos que en otros escenarios, aunque Wolff se apuró a aclarar que la nacionalidad del piloto no entra en la fórmula. Lo que sí pesa, según sus propias palabras, es que hay un campeonato en juego y los puntos valen oro.
“En teoría, nuestros cálculos indican que es el mejor circuito para aplicar una penalización. Como hay un Campeonato del Mundo en juego, tenemos que intentar conseguir la mayor cantidad de puntos posible.”Toto Wolff, director de Mercedes
La elección de Monza no fue un capricho. Bakú había sido la otra carta sobre la mesa, incluso sonó como sede original para meterle mano al motor de Antonelli. Pero en Brackley se sentaron, abrieron la planilla y se decidieron por Italia. Ahora la pregunta que queda dando vueltas en el paddock es simple: ¿cuándo le toca el turno a George Russell?
Russell, con la lapicera guardada
- El británico también carga una penalización pendiente por superar el límite de componentes de la temporada.
- Mercedes evitó confirmar fecha y circuito para ejecutarla.
- Bakú aparece como candidato firme para cumplir la sanción en el corto plazo.
- La estrategia apunta a guardar la peor parte del castigo para una carrera donde el rendimiento histórico del equipo justifique el costo.
En la Fórmula 1 de hoy, ganar un campeonato es también un partido de planilla y de lápiz. Los equipos juegan con la grilla como juegan los técnicos con las cargas en el fútbol: eligen dónde zafar y dónde aguantar el golpe. Mercedes ya marcó la raya con Antonelli y, por ahora, deja a Russell en el banco, esperando el momento menos doloroso para soltar la mano.
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