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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Mil milanesas por mes y 118 años en la esquina: el bodegón de Villa Devoto que el barrio no deja caer

Fundado en 1908 como cervecería con cancha de bochas, el Bar Alemán pasó por varias manos hasta quedar en la de sus dos socios actuales desde 1983. La milanesa napolitana para compartir entre cuatro, los mozos con cuatro décadas de servicio y unas palmeras centenarias son las marcas registradas de un local que resiste frente al avance de las cadenas gastronómicas.

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Kevin RuppelAmbiente y río Bermejo · · 2 min de lectura
Mil milanesas por mes y 118 años en la esquina: el bodegón de Villa Devoto que el barrio no deja caer

En la esquina de Pedro Morán y avenida San Martín, en el barrio porteño de Villa Devoto, el Bar Alemán cumple 118 años como punto de referencia del barrio. Fundado en 1908 como una cervecería con glorieta, cancha de bochas y barriles enfriados con hielo a través de una serpentina de 120 metros en el sótano, el local conserva todavía las palmeras que entonces eran apenas brotes que no superaban la altura de una persona y que hoy lo identifican desde lejos.

El menú original giraba en torno a salchichas, chorizo alemán, ahumados, costillas de cerdo y chucrut. Con las décadas la oferta se amplió, pero el plato que define la casa es la milanesa napolitana, que los mozos recomiendan pedir para tres y que suele alcanzar para cuatro, con sobrante para llevar. El local vende alrededor de mil unidades por mes, según los registros de la administración.

Cómo llegó el bar a manos de sus dueños de hoy

La etapa actual comenzó en diciembre de 1983, cuando Carlos y Manolo compraron el fondo de comercio con un contrato de alquiler que vencía en mayo. El primer fin de semana atendieron 700 cubiertos, arrancaron con siete mozos y terminaron esa semana con catorce. En diciembre de 1984 el propietario original les renovó el contrato y dos años después les vendió la propiedad. La deuda se saldó con un alquiler proporcional, sin hipoteca.

En los años ochenta y buena parte de los noventa el local llegaba a 21.000 cubiertos en diciembre. Hoy esa cifra ya no se alcanza, pero un sábado a la noche convoca entre 350 y 400 personas, y los dueños descorchan champán para celebrarlo, según relataron a este portal.

  • Milanesas vendidas por mes: alrededor de 1.000 unidades.
  • Cubiertos en un sábado a la noche: entre 350 y 400 personas.
  • Cocina actual: pasó de 30 a 80 metros cuadrados.
  • Récord histórico: hasta 21.000 cubiertos en diciembre, durante los años ochenta y parte de los noventa.

Qué cambió y qué se conservó a lo largo de 118 años

El local mantuvo detalles que los clientes pidieron conservar, entre ellos los boxes de ligustrina y el piso de canto rodado que varios comensales recuerdan desde la infancia. Lo que cambió fue la cocina, que pasó de 30 a 80 metros cuadrados, y la instalación de aire acondicionado, que transformó un negocio casi estacional en un restaurante de todo el año.

Las redes sociales le sumaron un público joven que llega atraído por los platos que circulan en internet. Según reconoció el dueño actual, cuando alguna preparación se viraliza, ocho de cada diez mesas la piden. Esa exposición obligó a afinar la ejecución de la milanesa napolitana, que hoy sale con una formulación más precisa que en los primeros años.

KR
Kevin RuppelAmbiente y río Bermejo

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