Monfils se fue del US Open como llegó: ovacionado y con la frente en alto
El francés de 40 años cayó en segunda ronda ante Learner Tien y cerró su historia en los Grand Slams con un discurso emotivo en el Louis Armstrong. Más de dos décadas de carrera, trece títulos y un lugar propio en el circuito.

Lo vi levantarse del cemento del Louis Armstrong con la cinta todavía enredada en la raqueta y la garganta seca de gritar el último punto. Gaël Monfils perdió 6-3, 4-6 y 6-3 frente al estadounidense Learner Tien en la segunda ronda del US Open, pero se fue como vino al tenis: con la tribuna de pie y un aplauso largo que parecía no querer terminar.
El francés, que había anunciado que 2026 sería su último año en el circuito, llegó al complejo de Flushing Meadows por primera vez en 2003, cuando todavía era un pibe del torneo juvenil. Este jueves, en la misma cancha donde empezó a soñar, cerró su recorrido en los Grand Slams con 40 años y la convicción de haber dado todo.
Un final con código propio
Apenas cayó el último game, las tribunas empezaron a corear su nombre. El estadio pasó un video con los mejores momentos de su paso por el torneo y le entregó una plaqueta. El martes anterior, cuando cumplió 40, el público ya le había cantado el feliz cumpleaños. Monfils tomó el micrófono y dejó una de esas frases que quedan flotando en el aire de Flushing Meadows.
“Vine aquí en 2003 para el torneo juvenil por primera vez, y aquí estoy en 2026, así que ha sido un viaje larguísimo.”Gaël Monfils
“Sentí todo el amor durante todos estos años, y puedo decirles que ustedes son mi segundo mejor público, por supuesto después de París, pero están allá arriba.”Gaël Monfils
El francés repasó su carrera con la misma naturalidad con la que entraba a una cancha: sin solemnidad, pero con peso. Su primer partido en el cuadro principal del US Open había sido en 2005, con una derrota en cinco sets ante Novak Djokovic en primera ronda. A lo largo de los años llegó a ser número seis del mundo en noviembre de 2016 y levantó 13 títulos individuales entre los ATP 500 y ATP 250.
Un estilo que fue más que resultados
"Ha sido un absoluto honor para mí jugar todos estos años frente a ustedes, intentar dar lo mejor de mí, tratar de ofrecer un tenis de alto rendimiento, pero también darles un gran espectáculo", dijo al cerrar su discurso, antes de agradecer a Nueva York con la voz entrecortada. Más allá de los números, Monfils construyó una identidad basada en el atletismo, los golpes acrobáticos y una conexión permanente con el público. Su huella excedió cualquier ranking: el francés convirtió cada partido en un show.
Lo que me llevo de esta despedida es esa imagen del francés hablando solo frente a la tribuna, con el micro en una mano y la otra en el pecho. De los nuestros, el que más veces fue ovacionado y el que menos se guardó nada adentro. La fecha que viene en el circuito ya no tendrá a Monfils en el cuadro principal del US Open: la próxima edición se jugará en Flushing Meadows, en septiembre de 2027, con otro francés que todavía no apareció buscando su propio lugar.
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