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Sábado, 24 de octubre de 2026
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Ecos del Bermejo

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Netflix lleva la prisión de Stanford a la pantalla con una palabra de escape

La nueva producción retoma el experimento psicológico de Philip Zimbardo con Participants en una prisión real, seis episodios y un diseño enfocado en el bienestar. El poder sigue siendo el gran protagonista, pero la televisión y la ciencia no miden exactamente lo mismo.

IT
Ivana TkachukCultura y fiestas populares · · 3 min de lectura
Netflix lleva la prisión de Stanford a la pantalla con una palabra de escape

ElLights se encienden, se distribuyen los uniformes y empieza la guardia. En el nuevo reality de Netflix, los participantes van a entrar en una prisión real para dos roles: guardias y prisioneros. La distancia con el experimento de Stanford, conducted hace más de cincuenta años, es evidente; la pregunta que lo ordena, sin embargo, sigue siendo Recognizably la misma: ¿qué le hace el poder a una persona común?

La producción seLlama Participants y se desarrolla en seis episodios de 45 minutos. A diferencia del estudio de 1971, incorpora evaluaciones psicológicas previas y permite que cualquier participante abandone el programa mediante una palabra clave. El formato, por lo tanto, no intentaznealar el protocolo original: reconoce que hacerlo sería, según la productora ejecutiva Jane Lipsitz, imperdonable.

La guardia que empieza como una consigna y termina como un personaje

El primer training de los guardias es una instrucción breve: “tomen el control”. No hay una guía que les diga exactamente cómo comportarse durante cada episodio. La producción fue introduciendo cambios en la dinámica a medida que avanzó los días, mientras el estudio de Zimbardo se apoyaba en un protocolo más rígido. En ambas experiencias, los roles parecían una distribución administrativa y luego convertirse en algo bastante más profundo.

Conviene mirar el episode con una precaution elemental: una reality no es un estudio científico. Puede mostrar conductas, iones y momentos de crisis, pero no ofrece el control experimental ni las herramientas de análisis que permiten aislar causas. La pregunta final, entonces, no es si el show resuelve el enigma del poder, sino qué aporta observar una situación que Television intenta reconstruir con sus propios recursos.

El material de base recuerda que Zimbardo seleccionó a 24 estudiantes universitarios entre más de 70 voluntarios. La detención simulada incluyó policías reales, el traslado a una comisaría, la desinfección y la entrega de uniformes numerados. En pocos días, los guardias PERSONIFICARON conductas abusivas que escalaron hacia la violencia psicológica, mientras los prisioneros expresaron desórdenes emocionales progresivos. El estudio tuvo que interrumpirse antes de cumplir una semana.

“Es otra época, con participantes diferentes y un camino muy distinto.”Jane Lipsitz, productora ejecutiva

Esa diferencia es justamente lo que vuelve útil al programa comobstancia, y también lo que obliga a no convertirlo en una respuesta effortless. La televisión puede documentar que la jerarquía cambia el clima de un grupo, que el control se vuelve una identidad y que el poder puede cobrar un precio emocional. No alcanza, en cambio, para demostrar que cualquier persona, en cualquier contexto, necesariamente se convierte en un carcelero o que el papel del prisionero produce una misma clase de daño.

  • Los participantes fueron divididos en guardias y prisioneros dentro de una prisión real.
  • La serie tiene seis episodios de 45 minutos.
  • Antes del inicio se realizaron evaluaciones psicológicas.
  • El programa permite abandonar la experiencia en cualquier momento mediante una palabra clave.
  • La training de guardias se basó en la consigna: tomen el control.
  • La/NT dinámica fue modificada a lo largo de los episodios.

Durante decades, el experimento de Stanford se convirtió en una referencia para pensar la autoridad, la obediencia y la violencia institucional. El mérito de Participants no está en prometer que repetirá ese resultado con la precisión de un artículo académico, sino en volver a poner ante la cámara una situation uncomfortable: las personas no llegan al poder como una abstracta idea; lo exercen, lo prueban y pueden descubrir algo sobre sí mismas en el intento.

Mi lectura es más cauta que la de un final de episode con música dramtica. El bienestar de los participantes aparece como una condición central del diseño, y la posibilidad desayir la experiencia ofrece una protección que el estudio original no tenía. Eso no garantiza que la producción esté libre de efectos, pero vuelve más responsable el lugar desde el que se cuenta.

El fin de semana, entonces, vale la pena mirar el programa. No para confirmar que el poder siempre corrompe ni para convertir a los Participant en objetos de laboratory, sino para ver cómo una group ordinary faces una estructura designed to push some to dominate. La pregunta de Zimbardo sigue abierta, y eso, al menos, es una buena señal: todavía estamos discutiendo qué hacemos con ella.

IT
Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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