Neuquén en alerta: cuando el agua que faltaba vuelve de golpe y deja a los pueblos sin tiempo
Los suelos de la provincia, saturados después de años secos, hacen que las tormentas convectivas se transformen en crecidas casi instantáneas. Qué hacer antes de que la emergencia toque la puerta, según las recomendaciones oficiales y lo que piden las comunidades organizadas en los territorios.

Cuando María, vecina de un barrio bajo en el oeste neuquino, vio que el agua del arroyo trepaba otra vez sobre la calle, lo primero que pensó fue en su madre, que camina con bastón desde hace años. Esa escena, que se repite en decenas de localidades, sintetiza lo que está pasando en Neuquén: durante décadas faltó lluvia, los suelos se endurecieron y los cauces parecían olvidados, y ahora, con el fenómeno de El Niño instalándose, cada tormenta descarga sobre un terreno que ya no puede absorber nada. El agua corre hacia donde siempre corrió, y lo hace con una velocidad que no avisa.
Lo que más preocupa a las autoridades provinciales es justamente esa falta de aviso: las nubes convectivas se arman en minutos, largan toda el agua en un punto chico y desaparecen, pero lo que dejaron arriba termina bajando río abajo como una crecida. Por eso, explican en la Secretaría de Emergencia y Gestión de Riesgo, una tormenta intensa en una cuenca alejada puede convertir un arroyo que se veía tranquilo en una corriente con fuerza inesperada.
Qué recomienda la provincia, paso por paso
La funcionaria a cargo del área, Luciana Ortiz Luna, insistió en que la preparación empieza mucho antes de que suene la sirena o llegue el mensaje en el teléfono. Conocer las vías de evacuación del barrio, tener identificadas las personas que necesitan acompañamiento para salir (ancianos, enfermos crónicos, vecinos con movilidad reducida) y armar un kit con lo básico son las tres patas de la prevención, dijo.
- Vías de evacuación: cada familia tiene que saber, hoy, por dónde se sale del barrio si el agua corta la calle principal. No se espera a la emergencia para averiguarlo.
- Personas que requieren asistencia: anotar de antemano quiénes son los adultos mayores, los pacientes crónicos o los vecinos con dificultades de movilidad del entorno cercano, para organizar la ayuda antes de que el agua suba.
- Kit de emergencia: documentación personal, alimentos no perecederos, agua potable en reserva, linterna, radio a pilas, cargador portátil y todo lo necesario para cortar y salir si las autoridades lo ordenan. La reserva de agua es clave porque las emergencias suelen afectar los sistemas de abastecimiento.
- Puntos de encuentro y centros de evacuación: en localidades rurales y en barrios con accesos vulnerables, donde puede haber aislamiento durante horas o días, hay que tener memorizado el punto de encuentro barrial y la sede del centro de evacuación que define cada municipio.
- Cauces viejos que volvieron a activarse: la Secretaría provincial está relevando antiguos cursos de agua que estuvieron inactivos durante la sequía y que ahora pueden recibir caudales importantes. El objetivo es detectarlos antes de que hagan daño.
En los territorios donde viven comunidades organizadas, la lectura que hacen loncos y referentes coincide con lo que dice la funcionaria, pero le agregan lo suyo: en lengua qom, "cauce" se dice laqatche, y lo que el término describe ya no es una referencia geográfica sino una amenaza viva que vuelve después de años. Lo que las familias piden, y a quien se lo piden, es simple: que el Estado provincial y los municipios mantengan limpios los desagües, señalicen los antiguos cauces, visiten los barrios para informar y, sobre todo, que la asistencia llegue antes de que la gente tenga que evacuar con el agua al pecho.
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