Que la luz no se corte: Google se ató a la energía nuclear para que no se le apague la inteligencia artificial
Alphabet firmó con Constellation Energy un contrato a veinte años por más de 4.300 millones de dólares para revitalizar once reactores en Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey. La promesa: electricidad estable, continua y suficiente para sostener a sus modelos de IA sin depender del clima ni de la buena voluntad de la red.

Arrancamos la nota con una escena que me imagino cada vez que alguien me habla de inteligencia artificial: una sala enorme llena de servidores zumbando, todos conectados, todos pidiendo luz a gritos, como un bailanta en plena madrugada de un domingo de enero donde nadie quiere que se corte la música. Ese es, exactamente, el problema que Google decidió tomarse en serio. Y en vez de rezar para que el viento sople o para que salga el sol, fue a buscar algo mucho más aburrido y mucho más confiable: reactores nucleares.
La compañía matriz de Google, Alphabet, acaba de cerrar un acuerdo con la estadounidense Constellation Energy por más de 4.300 millones de dólares. No es plata para construir una central nueva desde cero. Es plata para reflotar once reactores que ya existen, repartidos entre Illinois, Pensilvania y Nueva Jersey, y darles una actualización tecnológica que les permita rendir mejor, tanto en eficiencia térmica como en producción eléctrica. La duración del contrato es de veinte años. O sea, más o menos lo que dura un chamamé en una mesa bien servida (y lo que tarda, también, en amortizarse una inversión de este tamaño).
Por qué la IA necesita una usina entera
Entrenar y hacer funcionar modelos de lenguaje grandes no consume la energía de una oficina: en muchos casos consume lo que consume una ciudad chica. Los centros de datos tradicionales fueron pensados para otra escala de cosas, y la demanda actual los quedó chicos. Por eso las gigantes tecnológicas empezaron a salir a buscar fuentes de generación estables, de alto volumen y, sobre todo, que no dependan de si llueve, si nubla o si el viento decide no soplar. La energía nuclear tiene justo esa virtud: produce electricidad de manera continua, las veinticuatro horas, los trescientos sesenta y cinco días, sin importarle el estado del tiempo.
Como me decía mi abuela en ucraniano, con esa sabiduría que cabe en una frase: «Harpij, de jde kilo». Algo así como decir que cuando hay que mover algo pesado, mejor no andar con inventos. Bueno, acá lo pesado es la electricidad, y el invento es meterle energía nuclear a la inteligencia artificial. La jugada es directa.
Qué cambia en la red eléctrica
El acuerdo busca sumar unos 890 megavatios adicionales a la red PJM Interconnection, que es el operador eléctrico más grande de Estados Unidos. Para ponerlo en números más terrenales: equivale, más o menos, a lo que generaría un reactor nuevo de gran porte, pero sin tener que construirlo. Se obtiene a partir de infraestructura que ya está funcionando, lo que acota plazos y abarata costos. En criollo: en vez de levantar una usina de cero, se moderniza lo que ya existe.
El trueque: luz por herramientas de IA
El negocio tiene las dos puntas, y acá viene lo interesante. Dentro de una alianza bautizada AI for Energy, Constellation Energy va a recibir acceso a Google Cloud y a Gemini Enterprise, que es el paquete de herramientas de inteligencia artificial de Google para empresas. La energética dijo que piensa usar esos fierros para tareas bastante concretas: elegir dónde emplazar futuras instalaciones, mantener los activos en buen estado y proteger infraestructura crítica. O sea, Google le vende luz y le compra, a cambio, inteligencia aplicada a la operación cotidiana de una central nuclear. Es un trueque con todas las letras.
El contrato se perfila como uno de los acuerdos más grandes, hasta ahora, entre una empresa tecnológica y un operador nuclear. Todavía queda por ver cómo se ejecuta en la práctica, porque modernizar reactores es una de esas cosas donde los papeles siempre quedan lindos y la realidad suele tener opiniones propias.
Qué mirar este finde
Si lo que te interesa es el cruce entre tecnología y energía, vale la pena seguir de cerca cualquier comunicado de Constellation Energy y las próximas movidas de Alphabet. También se viene la lectura de los reportes trimestrales de las grandes tech para ver cuántas de ellas terminan firmando acuerdos parecidos (Amazon y Microsoft ya dieron pasos similares, por las dudas). Y si lo tuyo es ir al choque con la realidad, este finde en Buenos Aires hay peñas de chamamé en varios centros culturales: nada nuclear, todo bien caluroso, y con suerte, la música no se corta.
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