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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Schwartzman, papá: la historia del día que la paternidad se cruzó con el Mundial

El Peque y Eugenia De Martino esperan su primera hija después de siete años juntos. Lo contó al aire, con la crudeza de un vestuario: el test de ovulación que dio positivo, la invitación urgente y el living lleno de familia mientras la pareja desaparecía en la habitación. Ella se enteró por la radio y lo cruzó al teléfono.

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Claudio BogadoDeportes · · 3 min de lectura
Schwartzman, papá: la historia del día que la paternidad se cruzó con el Mundial

Arranco por la jugada que lo define todo. Argentina le ganaba a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026 y en el departamento de Diego Schwartzman ya estaban por caer casi diez personas: el viejo, la hermana, los sobrinos, algún primo. Todos con la camiseta puesta, todos con el ojo clavado en la tele. Lo que ninguno sabía es que ese día, mientras el partido empezaba, en la pieza de al lado se estaba cocinando algo mucho más grande que un pase a la final.

Porque la que maneja el Peque hace siete años, Eugenia De Martino, se había hecho un test de ovulación a la mañana y el resultado había dado positivo. El mensaje de ella fue de esos que no admiten réplica: había que aprovechar ese día, el siguiente o el que le siguiera. Sin cháchara, sin dejarlo para después.

Una hermana en el living y una decisión a tiempo

Schwartzman lo contó en el programa de radio donde trabaja como columnista, con la descontractura del que ya se acostumbró a hablarle al micrófono como si fuera un grupo de WhatsApp. Antes de que llegara el grueso de la barra, bajó a recibir a su hermana, subió con ella y la dejó sentada en el living. Cruzó una mirada con De Martino y le mandó un texto proponiéndole meterse en la habitación mientras la familia todavía no había terminado de llegar. La hermana, ajena a todo, se quedó mirando el partido.

“Estoy convencido de que fue ese día.”Diego Schwartzman

El extenista número uno del barrio de Villa Crespo, o de donde se lo quiera ubicar a un porteño de ley, lo dijo con la misma naturalidad con la que relataba un passing shot en Roland Garros. Sin aspavientos, con una sonrisa que se le notaba hasta por la radio.

De Martino se cruzó al teléfono y le bajó el tono

Lo que el Peque no esperaba era que su pareja estaba escuchando la radio en vivo. Llamó al programa y lo cruzó entre risas, pero con los tapones de punta. Le recordó que del otro lado de la línea había un padre, una madre, suegros, cuñados, o sea, gente que después iba a tener que mirar a los ojos en un asado. "No puedo creer lo que estoy escuchando. Él se olvida de que tengo un papá, una mamá. Te voy a matar", dijo De Martino, con esa mezcla de vergüenza y complicidad que solo se permite entre dos que se quieren de verdad.

De acá a unos meses, cuando la nena llegue, va a tener una fecha de vencimiento que coincide con un partido que la familia argentina va a recordar mucho tiempo. No es un capricho del destino: es el Peque siendo el Peque, mezclando los grandes momentos de su vida como si fueran pelotas a las que les pega sin mirar dónde caen. Esta vez, le salió redonda.

La fecha que viene todavía no está en el calendario de la familia. Pero el partido, ese ya lo tienen guardado para siempre. ¿Se imaginan el próximo asado en el de Schwartzman, con la nena en la falda de la hermana que aquel día se quedó mirando el partido sola en el living? Yo no quiero estar ahí cuando le cuenten la historia.

CB
Claudio BogadoDeportes

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