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Domingo, 18 de octubre de 2026
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Ecos del Bermejo

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Street Fighter vuelve al cine y, aunque no maraville, al menos le gana la pulseada a sus propiasantecedentes

La nueva adaptación del clásico de Capcom dirigida por Kitao Sakurai cosecha un 41 por ciento de aprobación en Rotten Tomatoes y un 6,3 en IMDB, números que la ubican por encima de las cintas de 1994 y 2009, aunque todavía lejos de cualquier consagración.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares · · 4 min de lectura
Street Fighter vuelve al cine y, aunque no maraville, al menos le gana la pulseada a sus propiasantecedentes

Arrancamos con la imagen inevitable: una sala oscura, pochoclos a medio comer y la lucecita del celular de alguien que no puede evitar chequear el grupo de la familia mientras en pantalla un Ryu con cara de pocos amigos le tira un hadouken al destino de las adaptaciones de videojuegos. Street Fighter, la saga de Capcom que varios llevamos tatuada en la memoria desde las monedas de veintipeso en los arcade de galería, volvió al cine y, contra todo pronóstico, no salió goleada por la crítica. Algo es algo, ¿no?

La película que dirige Kitao Sakurai aterrizó en los cines con un 41 por ciento de críticas favorables en Rotten Tomatoes y una nota promedio de 6,3 sobre 10 en IMDB, según los datos que circularon estas horas. No es un número que invite a descorchar champagne, pero comparado con el 20 por ciento que había conseguido la versión de 1994 (la del fallecido Raúl Juliá como M. Bison, vaya uno a saber por qué me acuerdo del tipo) y con el aplastante 3 por ciento que registra la producción de 2009 conocida como Street Fighter: La leyenda, casi que parece un triunfo. Los fans más veteranos recordarán que aquella del 2009 protagonizaba Kristin Kreuk y se hundió con hidalguía en la lista de los peores inventos de Hollywood.

Cómo miden los críticos y cómo medimos los espectadores

Lo curioso del asunto es que el público, ese animal misterioso al que las métricas suelen mirar de reojo, coincide bastante con la prensa en el primer impacto: tanto la nueva entrega como la de 1994 sacaron un B menos en CinemaScore, la encuesta que se les hace a los espectadores cuando salen de la sala. Una nota tibia, tirando a templada. La diferencia aparece en IMDB, donde la gente que se toma el trabajito de sentarse a calificar del uno al diez ya aparta a esta versión con un 6,3 bien puesto, cuando las anteriores no habían pasado del 4,2 (1994) ni del 3,7 (2009). O sea: los críticos la ven pasable, los fans la ven pasable, y las anteriores las ven, directamente, para el olvido.

  • Street Fighter 2026, de Kitao Sakurai: 41% en Rotten Tomatoes y 6,3 en IMDB.
  • Street Fighter 1994, con Jean-Claude Van Damme y Raúl Juliá: 20% en Rotten Tomatoes y 4,2 en IMDB.
  • Street Fighter: La leyenda (2009), con Kristin Kreuk: 3% en Rotten Tomatoes y 3,7 en IMDB.
  • Tanto la de 1994 como la nueva comparten un CinemaScore de B menos, según los relevamientos.
  • El arranque en taquilla muestra números iniciales saludables, aunque el reporte no precisa cifras exactas.

Ahora, para no ser injusta con la historia: un 41 por ciento de aprobación no significa que Sakurai haya descifrado el santo grial de adaptar un juego de peleas. Si me apuran, lo que demuestra es lo bajísimo que estaba el listón. Llevar un título donde lo central son los combos, el movimiento pixel y la rivalidad entre Ryu y Ken al terreno del live action sigue siendo una especie de pelea cuerpo a cuerpo con el ridículo, y esta versión apenas empata en puntos. Mi abuela, que de estas cosas no entendía un carajo pero tenía una frase en ucraniano que viene al pelo, decía algo así como que cuando todos te dicen que estás mal, el solo hecho de estar un poquito menos mal ya es un motivo para brindar con té. La traduzco libre: que no haya salido goleada es, por ahora, el mayor logro de la franquicia en la pantalla grande.

Mientras el mundo del chamamé (sí, me preguntan si se puede meter un versito en cualquier tema y la respuesta es casi siempre que sí) tararea aquello de 'cuando el indie se extiende y se junta con el pueblo entero', uno piensa en los gammers de toda la vida que se quejan de estas películas con la misma convicción con la que otros se quejan del clima. La pregunta queda picando: ¿hay manera de que un juego de peleas funcione en serio en el cine, o vamos a seguir conformándonos con que cada nueva entrega sea apenas menos mala que la anterior? Por ahora, conformémonos con eso y vayamos viendo qué ir a ver el finde. Si son fans de la saga, la sala los espera; si no, cualquier otra propuesta de la cartelera, sin culpa.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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