Viernes, 18 de septiembre de 2026
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Ecos del Bermejo

Un ginkgo, tres siglos y la paciencia de mirar crecer

La nueva película de Ildikó Enyedi cruza las vidas de una pionera de la fotografía, un estudiante de los años setenta y un neurocientífico hongkonés a partir de un solo árbol en un jardín botánico alemán. Con Tony Leung y Léa Seydoux, "El amigo silencioso" se permite algo casi impensado hoy: tomarse casi dos horas y media para hablarle a las plantas.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares · 18 DE SEPT DE 2026 · 3 min de lectura

Empiezo por la imagen que se me quedó pegada: un ginkgo enorme, plantado quién sabe cuándo en el jardín botánico de una universidad alemana, y tres personas que lo miran como si fuera un pariente viejo. Eso es "El amigo silencioso", la nueva película de la húngara Ildikó Enyedi, la misma directora que se ganó una nomination al Oscar con "En cuerpo y alma". Acá se da el lujo de no correr a ningún lado: son casi dos horas y media de ritmo lento, de contemplación, de gente que se inclina sobre una hoja como si le fuera la vida en eso. Y, de alguna manera, le va la vida.

Tres historias, un solo árbol

El relato se corta en tres tajadas, cada una con su año: 1908, 1972 y 2020. En la primera aparece una joven que es la primera estudiante universitaria de no se sabe qué carrera y que empieza a tirar puentes entre los patrones de las plantas antiguas y la fotografía, que en esa época todavía era una recién nacida. En la segunda, un estudiante de los setenta se entrega al cuidado de geranios y, sin buscarlo demasiado, termina cambiando él mismo. En la tercera, ya en plena pandemia, un neurocientífico de Hong Kong hace experimentos con bebés y con el ginkgo, y mete a la ciencia dentro del mismo árbol genealógico.

(Lo aclaro porque me lo preguntaron: la historia de 1908 no tiene nombre propio en el material, así que no invento quién es la chica. Lo que está escrito es que fue la primera estudiante universitaria de su ámbito y que ahí nace el cruce entre imagen y hoja.)

  • 1908: una estudiante universitaria cruza fotografía y patrones de plantas antiguas.
  • 1972: un estudiante cambia su vida mientras cuida geranios.
  • 2020: un neurocientífico de Hong Kong investiga con bebés y con el ginkgo.

Un elenco que se banca el silencio

Enyedi escribe y dirige, y se rodea de un elenco que sabe respirar. Está Tony Leung, que es de esos actores a los que les alcanza una mirada para armar un mundo entero, y está Léa Seydoux, más conocida porBlockbusters pero acá en modo discreto, casi como una aparición. Les suma Luna Wedler, actriz suiza a la que vale la pena mirar de cerca. Ninguno viene a gritar: vienen a habitar un árbol, una maceta, un pasillo de laboratorio.

(A esta altura, confieso algo: cada vez que veo a Tony Leung en pantalla me acuerdo de mi vieja, que decía "este hombre mira como mi nona cuando revisa el repollo antes de comprar", y me parece el mejor elogio que se le puede hacer a un actor.)

Lo que más me interesa de "El amigo silencioso" es la pregunta que parece escondida debajo de todo: qué nos pasa con las plantas, qué hacemos cuando cuidamos algo que no nos contesta en nuestro idioma. La película no la responde con un sermón ni con una frase de cierre brillante. La responde con dos horas y media de paciencia, que es exactamente lo que el cine de streaming ya casi no se permite. Si te copa la idea de mirar un ginkgo como si fuera un protagonista, este finde tenés plan.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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