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Una aerolínea neuquina acorta distancias: 50 minutos de vuelo para llegar al norte y al sur de la provincia

Desde el aeropuerto de Neuquén capital se puede volar a Chos Malal y a Chapelco con aviones de 19 plazas. Los boletos arrancan en 140.000 pesos el tramo y septiembre ya casi no tiene lugares disponibles.

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Rosana CharoleComunidades y territorio · 14 DE SEPT DE 2026 · 4 min de lectura

Me contaron el otro día, charlando en una plaza de Neuquén, que desde este lunes una empresa de la provincia empezó a conectar la capital con dos destinos que hasta ahora parecían quedar lejos: Chos Malal, en el norte, y San Martín de los Andes, en el sur. La idea es simple y potente: lo que en colectivo se estira seis horas o más, en avión se resuelve en apenas 50 minutos. Y aunque a primera vista los precios asustan, las cuentas cambian bastante cuando uno pone en la balanza tiempo, cansancio y plata de peajes, nafta y comida en ruta.

Cómo son los vuelos y cuánto salen los pasajes

  • A Chos Malal hay dos frecuencias semanales: lunes, salida a las 10:00 y regreso a las 11:20; jueves, partida a las 13:10 y vuelta a las 14:25. El pasaje cuesta 140.000 pesos por tramo, 280.000 ida y vuelta. El colectivo hace el mismo trayecto en unas seis horas y cobra 99.600 pesos el tramo.
  • A San Martín de los Andes, vía el aeropuerto de Chapelco, hay tres frecuencias: martes, jueves y sábados, siempre con salida a las 10:00 y regreso a las 11:20. La tarifa es de 175.000 pesos por tramo y 350.000 ida y vuelta. El micro cama sale cerca de 137.000 pesos y demora seis horas y media.
  • Los aviones son biturbohélice, de los llamados de fuselaje chico, con 19 plazas. Es el modelo clásico para rutas cortas de montaña, donde hace falta agilidad y no tanto tamaño.
  • Los pasajes se compran en la página de American Jet o en agencias de viaje de Neuquén habilitadas para la ruta. Para septiembre ya casi no quedan lugares, así que conviene reservar con tiempo.

El responsable de darle forma a esta movida es el subsecretario de Turismo de la provincia, Sergio Sciacchitano, que dijo que la idea no es solamente mover turistas sino, sobre todo, darles una mano a los vecinos que necesitan estar conectados por trabajo o por salud.

“El objetivo es que los vuelos perduren en el tiempo, no sólo para fomentar el turismo sino para ayudar a la comunidad a estar más conectada por temas laborales o de salud.”Sergio Sciacchitano, subsecretario de Turismo de la provincia

Para que esto no se caiga al primer mes, la provincia se puso el overol y aporta fondos que cubren un piso del 80 por ciento de ocupación por vuelo. O sea, si las 19 butacas se venden, ese subsidio baja a cero. La estrategia es arrancar con aviones chicos, asegurarse de que se llenen, y recién ahí, si la gente acompaña, pensar en aeronaves más grandes.

Ahora bien, a mí lo que más me interesa de todo esto es lo que significa para la gente que vive en esas localidades. Porque, miren, no es lo mismo subir a un micro a las dos de la mañana, llegar muerto de frío o de calor, y ver cómo se te fue medio día, que tomarse un café en Neuquén y a la hora estar del otro lado. Para una persona que tiene que ir a un turno médico en el hospital de mayor complejidad, para un docente que viaja a capacitarse, para un comerciante que hace trámites en la capital, el tiempo cambia completamente la ecuación. Y eso, en comunidades chicas del interior neuquino, vale oro.

Lo que viene y lo que falta

La empresa ya avisó que septiembre viene movido: las plazas escasean y los pocos asientos que quedan se llenan rápido. Quien quiera asegurarse un lugar tiene que entrar a la web o golpear la puerta de una agencia autorizada antes de que se acaben. Para los que dudan entre colectivo y avión, la fórmula de siempre: si lo que más pesa es el bolsillo, el micro sigue siendo la opción; si lo que pesa es el tiempo y las ganas de llegar entero, el vuelo gana por goleada.

Mientras tanto, lo que la comunidad pide, y lo pide a la provincia y a la operadora, es que las frecuencias no se corten al primer bajón, que los precios se mantengan razonables y que, sobre todo, estos vuelos no queden como una linda experiencia piloto de unos meses y después desaparezcan. La integración del territorio neuquino se juega, en gran parte, en que estas rutas chicas sigan volando.

RC
Rosana CharoleComunidades y territorio

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