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Una bolsa de basura en Neuquén que reabre el debate sobre qué hacer con los remedios que ya no sirven

Tras el hallazgo de medicamentos vencidos mezclados con residuos en pleno centro, el municipio recordó la red de farmacias que los recibe sin cargo y explicó por qué conviene no dejarlos al alcance de cualquiera.

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Rosana CharoleComunidades y territorio · 23 DE SEPT DE 2026 · 5 min de lectura

A Mariana se le cruzó la imagen mientras caminaba por San Martín y Chubut, esa arteria neuquina que a esta altura del año se llena de transeos con el paso para hacia el Senado, en pleno centro. Mamá que casi siempre transita con una lata, una bolsa o un paquete en la mano, como tantos vecinos y vecinas que llevan y traen cosas de un lado a otro. Ella vio lo mismo que vio el personal del área de Residuos Especiales: medicamentos vencidos mezclados con la basura común, adentro de contenedores y tachos que están ahí para otra cosa, no para privados en sí, ni para guardar secretos ni para guardar ritos, sino para alojar residuos domiciliarios corrientes y molientes. La escena, que parece menor, abrió una conversación que en su casa ya le había dado vueltas más de una vez: qué hacer cuando un jarabe queda a medias, cuando un blíster queda suelto, cuando un remedio que ya no se usa empieza a ocupar un cajón sin que nadie lo tome.

Un programa que ya estaba, pero que mucha gente no usaba

El hallazgo volvió a poner sobre la mesa el programa municipal de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos, una herramienta que existe en Neuquén y que, en la práctica, no siempre llega a la mesa. Lo que plantea el municipio es simple: los remedios que ya cumplieron su fecha de vencimiento o que ya no se utilizan no deberían terminar ni en la bolsa de residuos domiciliarios ni en un contenedor de la vía pública, y mucho menos abandonados al costado de una acequia o en un tacho del centro. Para esos casos, la comuna les recuerda a los vecinos que hay farmacias adheridas al programa que reciben esos productos sin costo, en recipientes rojos especialmente diferenciados de los clásicos cestos de basura, para que después puedan ser retirados y reciban el tratamiento correspondiente.

  • Llevar el remedio vencido o que ya no se usa a una farmacia adherida al programa municipal de Recolección Segura de Medicamentos Vencidos, sin costo para el vecino.
  • Depositarlo en los contenedores rojos habilitados en esas farmacias, claramente diferenciados de los recipientes de residuos comunes.
  • No arrojar medicamentos a la bolsa de residuos domiciliarios ni a los contenedores o tachos de la vía pública, como los ubicados en San Martín con Chubut y San Martín con Río Negro.
  • Evitar dejarlos al alcance de niños, mascotas o cualquier persona que pueda manipularlos o ingerirlos por accidente.

Desde la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección, área que depende de la comuna, lo que se explica es que dejar medicamentos vencidos en lugares accesibles no es un descarte sin consecuencias: alguien podría manipularlos o incluso ingerirlos por accidente, y el riesgo más nombrado por los propios equipos técnicos es la exposición de los niños y de los animales que circulan por la zona. A ese riesgo se le suma el impacto ambiental de desecharlos fuera del circuito previsto para su tratamiento, porque cuando un remedio termina en la bolsa común termina, en el mejor de los casos, en un relleno sanitario junto con restos de comida, pañales y envases; y en el peor, en un basural a cielo abierto donde empieza a llover, a filtrarse y a escurrirse hacia el suelo y hacia el agua. Por eso el municipio pide algo muy concreto, tan concreto como un blister, un frasco o una caja: que cada familia neuquina use los canales habilitados para cada tipo de descarte, en lugar de improvisar.

Qué pasó con los remedios encontrados

Lo que se encontró en los contenedores y tachos de San Martín y Chubut, y de San Martín y Río Negro, fue retirado por personal de la Subsecretaría de Ambiente, Naturaleza y Protección, junto con trabajadores de la empresa Baasa, que es la firma que se encarga de la gestión de residuos especiales en la zona. Los productos fueron trasladados para su tratamiento como residuos patógenos, una categoría que incluye a todos aquellos desechos que pueden transmitir enfermedades si no se manejan con los protocolos adecuados. El procedimiento informado contempla que, después de ese paso, los medicamentos sean incinerados en un horno pirolítico, que es un horno que trabaja a muy alta temperatura y en condiciones controladas, como instancia de disposición final. La idea, según repiten los técnicos, es que esos remedios dejen de ser un riesgo sanitario y ambiental y pasen a ser apenas un registro en un protocolo de tratamiento que termina, justamente, en cenizas.

En paralelo, la Municipalidad también recordó que no está permitido arrojar residuos en la vía pública y solicitó, en general, utilizar los canales habilitados para cada tipo de descarte. En el caso puntual de los remedios vencidos, la entrega gratuita en farmacias adheridas permite que esos productos ingresen al circuito formal de recolección y, desde ahí, al tratamiento como residuos patógenos. Lo que la comunidad neuquina viene pidiendo, y lo que el municipio reitera en cada operativo, es bastante concreto: que cada farmacia adherida tenga su contenedor rojo visible y bien señalizado, que los vecinos y vecinas sepan dónde queda esa farmacia más cercana, y que el procedimiento sea tan simple como comprar un caramelo, así el programa deje de ser una buena idea escrita en un folleto y empiece a ser, de una vez por todas, una costumbre de todos los días. Yo, mientras tanto, voy a revisar el cajón de los remedios, que siempre tiene un blíster dando vueltas y un frasco que ya nadie toma.

RC
Rosana CharoleComunidades y territorio

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