Una vuelta de tuerca al cheesecake clásico: la cobertura caramelizada que lo acerca al crème brûlée
La preparación combina la base de galleta y la cremosidad del pastel de queso con la costra crujiente lograda con soplete, e incluye un paso clave en baño maría y un reposo nocturno en la heladera antes de servir.

El portal de noticias publicó una receta que cruza dos clásicos de la pastelería: el cheesecake y el crème brûlée. El resultado, según describió el material, es un pastel de queso con base de galleta, cocción en baño maría y una cubierta caramelizada con soplete en el momento de servir. La preparación, según se explicó, admite frutas rojas o helado de vainilla como acompañamiento para equilibrar el dulzor de la costra.
¿Cómo se arma la base y el relleno?
El material indicó que la base se hace con galleta triturada mezclada con mantequilla derretida y una pizca de sal, y que esa mezcla se presiona sobre el fondo y las paredes de un molde desmontable de unos 20 centímetros de diámetro. Mientras la base descansa, se prepara el relleno con queso crema a temperatura ambiente, azúcar, huevos, yemas, crema de leche, vainilla y una pequeña cantidad de harina, hasta lograr una mezcla integrada que se vuelca sobre la base.
¿Por qué la cocción en baño maría y el reposo en la heladera son determinantes?
Según la fuente, la textura final depende del horneado en baño maría a 160 grados centígrados durante una hora y cuarto, con el molde envuelto en papel de aluminio y colocado dentro de una asadera con agua hirviente hasta la mitad de su altura. Al cumplirse ese tiempo, el horno se apaga y el pastel se deja adentro con la puerta entreabierta para un enfriamiento gradual. Recién después pasa a la heladera, donde permanece toda una noche antes de recibir la costra.
¿Qué pasa en el momento de servir y por qué el soplete es imprescindible?
El material explicó que, antes de llevar el pastel a la mesa, se espolvorea azúcar impalpable sobre la superficie y se carameliza con un soplete de cocina hasta formar una capa crujiente, el mismo acabado que define al crème brûlée tradicional. De acuerdo con la receta, ese paso no se puede replicar en el horno, ya que no genera el calor concentrado que necesita la costra para formarse.
- Base: galleta triturada, mantequilla derretida y una pizca de sal, presionada en molde desmontable de 20 centímetros.
- Relleno: queso crema, azúcar, huevos, yemas, crema de leche, vainilla y un poco de harina.
- Cocción: baño maría a 160 grados durante una hora y cuarto, con enfriado gradual en el horno.
- Reposo: toda una noche en la heladera antes de caramelizar.
- Servicio: azúcar impalpable quemada con soplete, con frambuesas, arándanos o helado de vainilla como acompañamiento.
La receta, según publicó el portal, deja abierta la decisión del lector: servir el pastel en una celebración o animarse a hacerlo cualquier fin de semana sin que haga falta una ocasión especial para justificar el trabajo que demanda la preparación.
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