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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Ecos del Bermejo

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Crecer con Naruto: la infancia shinobi como escuela de aguante emocional

Un estudio reciente asegura que quienes se criaron con la serie del ninja rubio salieron más curtidos frente a los golpes de la vida. La nota repasa qué encontraron los autores y por qué a esta generación le cuesta tanto tirar la toalla.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares · · 3 min de lectura
Crecer con Naruto: la infancia shinobi como escuela de aguante emocional

Me acuerdo perfecto de la primera vez que vi a Naruto Uzumaki corriendo por el barrio con la vincha naranja y la mochila de la escuela, gritando que iba a ser Hokage aunque nadie le creyera. Tenía ocho años, era un chico que se caía y se levantaba en la misma jugada, y aquella imagen me quedó pegada mucho más de lo que imaginaba. Ahora un equipo de investigadores se animó a ponerle nombre y apellido a esa sensación: ver la serie durante la infancia, dicen, nos hizo emocionalmente más resilientes.

El trabajo lleva por título Naruto: Un estudio sobre la Resiliencia y el Crecimiento en la Animación Japonesa y lleva la firma de Alfin Rosydha y Nalia Roohma. Salió en octubre del año pasado, pero pegó el salto grande hace apenas unos días, cuando empezó a circular por redes y a mezclarse con los recuerdos de una generación que tiene entre veinte y cuarenta años.

Lo que encontró la investigación

  • El arco del protagonista funciona como modelo formativo: un huérfano marginado que, pese a fracasos repetidos, insiste con su objetivo de convertirse en Hokage, el líder máximo de la aldea.
  • Los vínculos pesan tanto como la voluntad individual: mentores, compañeros y rivales muestran que el éxito colectivo le gana al individual y que pedir ayuda no es debilidad.
  • La resiliencia no aparece como un rasgo innato sino como una habilidad que se entrena con la exposición a desafíos, y ver a un personaje levantarse una y otra vez acelera ese aprendizaje en audiencias que todavía están armando sus esquemas emocionales.
“Naruto es mucho más que una historia coming-of-age: es una narrativa con raíces en los temas de la resiliencia, la perseverancia y el crecimiento personal.”Alfin Rosydha y Nalia Roohma

Dicho todo esto, vaya una confesión: la lectura me cierra de un modo casi autobiográfico. Ser hincha de la perseverancia del ninja huérfano tiene su costado tierno y su costado rayano con la tozudez (a veces el tesón sirve para conseguir cosas, y a veces sirve para no soltar cosas que habría que soltar). Pero la investigación deja un dato útil para pensar en crianzas futuras: las ficciones que miran los chicos y las chicas dejan huellas en cómo procesan el estrés, la frustración y el fracaso.

La serie, creada por Masashi Kishimoto, se emitió originalmente entre 2002 y 2007, y su continuación Naruto Shippuden estiró la historia hasta 2017. Décadas después del debut, la conversación sobre su influencia sigue abierta, y este paper es apenas un mojón más en ese debate. Si te criaste con la tira, es probable que más de una de estas lecciones te suene familiar.

Qué ir a ver el fin de semana

Si la nota te dejó ganas de revisitar la aldea de la Hoja, las plataformas de streaming siguen teniendo disponible la serie completa en sus dos etapas. Para los más nostálgicos, sirve como maratón de fondo; para los que nunca la vieron, es la oportunidad de entender de una vez por qué una generación entera salió a la calle gritando dattebayo cada vez que la vida se pone cuesta arriba. Y si te cruzás por ahí con algún fan, sabé que detrás de la insistencia suele haber un ninja interior que todavía no se rindió.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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