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Lunes, 12 de octubre de 2026
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Ecos del Bermejo

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Cuarenta y dos años después, una historia de amor que incomoda todavía

De Niro y Streep se cruzaron en una librería de Manhattan en 1984 y armaron un drama que la crítica miró de costado. Hoy vuelve a estar disponible y sigue preguntando qué hace alguien con un sentimiento que llegó fuera de hora.

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Ivana TkachukCultura y fiestas populares · · 3 min de lectura
Cuarenta y dos años después, una historia de amor que incomoda todavía

A veces uno se enamora en el lugar equivocado. La librería de Manhattan donde arranca Enamorarse es de esas: un mostrador con paquetes mal envueltos, dos desconocidos que se llevan por error el regalo del otro y, sobre todo, el cruce de dos miradas que todavía no saben que están arruinándole la vida a sus respectivas familias. Frank Raftis es Robert De Niro sin un arma en la mano, con el gesto contenido del tipo que sabe que lo que le pasa no debería estar pasándole. Molly Gilmore es Meryl Streep con el piloto automático del matrimonio puesto y una chispa que empieza a fallarle, o a encenderse, depende de cómo se mire.

Lo notable es que la película, dirigida por Ulu Grosbard con guion de Michael Cristofer, no apura nada. El romance nace en los vagones del tren, en el ir y volver cotidiano de dos personas casadas que comparten trayecto y empiezan a reconocerse primero en los horarios, después en los silencios, un día en una frase y al siguiente en una cena. Son encuentros que podrían no ser nada y, sin embargo, terminan siendo todo. La ciudad no aparece como postal turística: aparece como ruta de oficina y supermercado, el mapa real por el que se mueve alguien cuando la vida ya tiene dueño.

El problema no es la atracción, es lo que arrastra

Frank y Molly no son adúlteros de película glamorosa ni víctimas de un flechazo fulminante. Son dos adultos que se quieren dar cuenta de lo que les pasa y, cuando lo hacen, descubren que cualquier camino tiene un costo. Quedarse juntos implica romper lo que prometieron; volver a casa implica mirarse al espejo cada mañana sabiendo que algo no encajó. La película deja esa pregunta flotando sin resolverla del todo, que es probablemente lo más honesto que tiene.

El elenco de apoyo refuerza esa idea: Harvey Keitel, Dianne Wiest, Jane Kaczmarek y David Clennon dibujan el contorno de los matrimonios y las obligaciones alrededor de la pareja central, como recordatorio permanente de que no hay ói a flor de piel sin que alguien lo pague (mi abuela decía algo parecido en ucraniano cuando alguien se empecinaba con un amor fuera de estación: que el cariño que no tiene casa propia termina viviendo en casa ajeno).

  • Estreno: 1984, dirigida por Ulu Grosbard y escrita por Michael Cristofer.
  • Protagonistas: Robert De Niro como Frank Raftis y Meryl Streep como Molly Gilmore.
  • Elenco de apoyo: Harvey Keitel, Dianne Wiest, Jane Kaczmarek y David Clennon.
  • Producción: Paramount Pictures, con un debut cercano a los 2,3 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá.
  • Recepción: crítica dividida. Roger Ebert le dio dos estrellas sobre cuatro y objetó el guion, aunque destacó momentos de la pareja protagónica. Recaudación final en Norteamérica: 11.129.057 dólares según Box Office Mojo.
  • La compararon en su momento con el clásico Breve encuentro, de 1945, por el tono contenido y el conflicto moral.

A mí lo que más me gusta de Enamorarse es lo mal que le fue en su momento y lo bien que le fue en el recuerdo de la gente que la vio. No fue un éxito de boletería ni un título que se recuerde en los rankings de Hollywood, pero cumplió algo que varias películas de romance aspiran y pocas logran: incomodar al espectador casado. Si hoy la quieren ver de nuevo o por primera vez, ahí está, disponible otra vez, esperando al que se anime a sentarse frente a la pregunta de qué haría Frank si se cruzara otra vez con esa mujer en el tren.

Para el finde: si quieren volver a De Niro y Streep en modo íntimo, esta es la excusa. Si prefieren algo más festivo, el chamamé nunca falla y el abrazo en el escenario siempre termina encontrando a alguien. Y si andan por Buenos Aires y les pinta un plan en pareja, miren la cartelera: alguna función de esta peli seguro hay, y de paso discutimos después quién de los dos hubiera cortado el boleto de regreso.

IT
Ivana TkachukCultura y fiestas populares

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