El Greco, el refugio de Caballito donde se amasan siete décadas de sándwiches de miga y se cocina parte del rock argentino
Sobre la avenida Rivadavia, la confitería que abrió en 1952 conserva mozos de chaleco, vitrinas cargadas de facturas y la mesa en la que se gestó Sui Generis, uno de los grupos fundacionales del rock nacional.

En Caballito hay un local donde el tiempo parece haberse detenido a propósito. El Greco ocupa el mismo tramo de la avenida Rivadavia desde 1952 y, a 73 años de su apertura, mantiene buena parte de la estética de las antiguas confiterías porteñas: mozos vestidos con chaleco y corbata, vitrinas colmadas de facturas vienesas y masas finas, y una carta de sándwiches de miga preparados en el momento que, según el público habitual, siguen siendo uno de los motivos principales de la clientela.
La dirección se ubica en el corazón del barrio de Caballito, sobre la avenida Rivadavia, en la Comuna 6 de la Ciudad de Buenos Aires. Quien entra se encuentra con un salón que conserva la estructura original, aunque modernizado. Los clientes que llevan décadas concurriendo ocupan sus mesas de siempre y los mozos conocen los pedidos de memoria, según relataron fuentes del comercio.
¿Cuál es el origen de la esquina donde funciona El Greco?
La historia del lugar se remonta a fines del siglo XIX, cuando funcionaba en esa misma esquina un café llamado Campidoglio, con mesas de billar y largas partidas de cartas. Tras varios cambios de dueños y un cierre en 1949, el edificio original fue demolido y reemplazado por el local actual, que arrancó con una fuerte impronta de pastelería, sándwiches y rotisería. La inauguración formal ocurrió en 1952, fecha que la propia confitería utiliza como año de fundación.
¿Qué tiene que ver El Greco con Sui Generis?
Lo que no figura en la carta es que, a finales de los años sesenta, en una de esas mesas se decidió la formación de Sui Generis, una de las bandas fundacionales del rock argentino. Según reconstrucciones del relato fundacional del grupo, Charly García, Alejandro Correa y Beto Rodríguez se reunieron en el local con Carlos Piegari, que era el baterista apuntado para sumarse. Piegari aceptó con una condición: que también incorporaran a Nito Mestre. A partir de esas reuniones en Caballito se consolidó la formación inicial de la banda, convertida luego en un hito del rock nacional.
¿Qué se ofrece hoy en las vitrinas y la carta?
- Facturas vienesas elaboradas con manteca, a 24.000 pesos la docena.
- Masas finas y secas, a 40.000 pesos el kilo.
- Sándwiches de miga simples y triples, preparados al momento, cortados en triángulos y con abundante relleno.
- Rellenos clásicos: jamón crudo, jamón cocido y queso, atún, vitel toné y cantimpalo.
- Variantes con blanco de pavita, rúcula y parmesano, y opciones vegetarianas con alcauciles, morrón, berenjena, zanahoria y aceitunas.
- La docena de triples con rellenos clásicos se ofrece a 39.600 pesos, para consumir en el salón o llevar.
- Para el mediodía y la noche, la carta suma platos de restaurante y rotisería: pollo al champiñón, lomo a la castaña, milanesas, la milanesa Maryland y vitel toné.
A la hora del mediodía y de la noche la propuesta deja la pastelería y se corrió hacia la rotisería. Entre los platos más pedidos por los clientes figuran el pollo al champiñón, el lomo a la castaña y las milanesas, con la Maryland como una de las opciones más solicitadas. El vitel toné, que también integra la línea de sándwiches de miga, se elabora como plato principal, y forma parte del menú estacional que la confitería mantiene durante gran parte del año. Con esa combinación de pastelería tradicional, sándwiches al paso y platos fuertes, El Greco sigue funcionando como punto de referencia del barrio y como una de las confiterías históricas que aún permanecen abiertas en la avenida Rivadavia.
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