Nicolás, el mecánico de Neuquén que vende su taller y se va a Alaska en una moto de cien kilómetros por hora
Tiene 39 años, cierra el negocio que regentea y en noviembre arranca a bordo de una Honda Navi. La ruta pasa por Ushuaia, Bolivia, Centroamérica y termina en el norte del continente. Calcula entre año y medio y dos años de viaje, sin fecha de regreso fija ni itinerario cerrado, y deja lo que junte de la venta para su hijo de 17 años.

A Nicolás Poblet lo imagino todavía con la grasa en las manos, en el fondo del taller que va a cerrar, ordenando herramientas y pensando en el ruido del viento que va a empezar a escuchar a partir de noviembre, cuando arranque lo que él mismo describe como la aventura de su vida: subir a una Honda Navi y no bajarse hasta llegar a Alaska, pasando antes por Ushuaia, por Bolivia y por Centroamérica, en un recorrido de entre año y medio y dos años que todavía no tiene fecha de regreso ni un itinerario cerrado, solo un rumbo y una idea muy firme de que el camino se va abriendo mientras uno camina.
Poblet tiene 39 años, dirige un taller mecánico en Neuquén y el 11 de octubre cumple 40; pocas semanas más tarde se sube a la moto. No eligió una máquina pensada para devorar kilómetros a toda velocidad, ni una de las famosas touring que se ven en los videos de viajeros experimentados. Eligió una Honda Navi, una moto chica, urbana, de las que se usan para ir a trabajar o hacer mandados. Para él eso no es un problema, es el punto de partida: planea moverse a unos 60 kilómetros por hora, frenar donde algo le llame la atención y dormir, casi siempre, al costado de la ruta, con la carpa y un bidón extra de combustible como únicos acompañantes fijos.
De Neuquén a Ushuaia y de ahí hasta Alaska, sin apuro
La primera etapa que tiene en la cabeza es cruzar a Chile y bajar por la Carretera Austral hasta Ushuaia, el punto más al sur del continente. Desde ahí piensa subir por la Argentina siguiendo la Ruta 40, meterse después en Bolivia, cruzar Centroamérica y avanzar por Norteamérica hasta llegar a Alaska. Cada tramo lo define el paisaje y la conversación con la gente que vaya encontrando; no hay fechas firmes ni reservas cerradas, y esa misma incertidumbre es lo que lo mueve a seguir planeando.
- Arranca en noviembre desde Neuquén, semanas después de cumplir 40 años.
- El recorrido va por la Carretera Austral hasta Ushuaia, sube por la Ruta 40, pasa por Bolivia y Centroamérica, y termina en Alaska.
- La moto es una Honda Navi, pensada para la ciudad, elegida a propósito para moverse a 60 km/h.
- El 90 por ciento de las noches las pasará acampando, al costado de la ruta o donde encuentre un lugar seguro.
- Lo que recaude con la venta del taller queda para su hijo Benjamín, de 17 años; la comunicación durante el viaje la sostiene con un Starlink.
Para financiar la travesía, Nicolás liquidó o está liquidando la mayor parte de lo que tiene: el taller está en venta y el dinero que obtenga lo deja apartado para Benjamín, su hijo de 17 años. El viaje en sí lo piensa sostener con algunos ahorros y con ingresos que espera ir generando durante el recorrido, una decisión que conversó con el chico estos últimos meses, cuando sintió que Benjamín ya tenía la independencia suficiente para bancarse la distancia. Queda incluso abierta la posibilidad de que el hijo tome un avión hasta algún punto del camino para compartir una etapa, un encuentro que Poblet imagina como uno de los momentos más fuertes de toda la aventura.
Como mecánico, Nicolás conoce la moto a fondo y se siente tranquilo: dice que puede resolver la mayoría de los problemas técnicos con sus propias manos. Lo que sí le pesa -y lo dijo textualmente cuando le preguntaron qué era lo único que realmente le preocupaba del viaje- es poder mantener la comunicación con su hijo mientras esté en la ruta, y por eso piensa llevar un dispositivo Starlink, ese sistema de internet satelital que ya usan muchos viajeros en zonas sin cobertura. Para ir dejando registro de todo, armó un canal de YouTube y una cuenta de Instagram bajo el nombre Astronavi, donde promete mostrar no solo los paisajes y los encuentros con comunidades y trabajadores del camino, sino también los días en los que las cosas no salgan como las planeó.
Lo que la comunidad le pide y a quién
Poblet sabe que en una moto de cien cilindros, como se dice en la jerga de los mecánicos para subrayar lo chica que es la Honda Navi comparada con las grandes viajeras, no se llega fácil a Alaska, y por eso mismo apela a la comunidad viajera: les pide a quienes quieran seguirlo que se suscriban al canal de YouTube y sigan la cuenta de Instagram Astronavi para acompañarlo en el recorrido, y a los lectores que estén pensando en una aventura parecida o que ya hayan hecho una ruta larga en moto, que cuenten su experiencia en los comentarios del portal de noticias, porque, como él mismo repite, lo que vuelve grande un viaje nunca es la moto, sino la gente que uno va cruzando en el camino.
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